sábado, 12 de marzo de 2011

ENCUENTRO EN ARENILLLAS




















El día 5 de Marzo de 2011 se celebró en Arenillas de San Pelayo el II encuentro de la III Universidad de Verano.
En ellos, además de saludar y cambiar impresiones con los conocidos, se trataron temas que atañen a la actual vida y futuro de los pueblos rurales. Como método más práctico nos dividimos en grupos según los temas.
En mi grupo tratamos de reunir las palabras antiguas y localismos de esta zona, para poder hacer un resumen-diccionario que contenga el rico acerbo lingüístico que usaron nuestros mayores y que estamos obligados a conservar.














La gran Academia, ante el monstruoso volumen que tendría el nuevo diccionario que quiere editar, ha decidido no incluir los localismos de las muchas regiones españolas y los numerosos giros que dan a nuestro idioma las naciones hermanas de Hispanoamérica.
Por eso, aunque a algunos pueda parecer esta empresa un tanto baladí, tiene que considerar que todos los pueblos y regiones tratan de conservar, no sólo el idioma, sino todas las costumbres milenarias que nuestros antepasados fueron adquiriendo con la práctica diaria en agricultura, en ganadería y otras muchas facetas, con las que lograron una cultura campesina muy estimable.
Aunque la vida moderna la haya desfasado con los nuevos sistemas de mecanización, no debemos olvidar que nuestra subsistencia y desarrollo actual dependió de que en tiempos difíciles nuestros mayores supieron adaptarse a los medios de que disponían, para que poco a poco con mucho trabajo y privaciones se lograra el progreso que todo pueblo desea y que, por fortuna llegó a realizarse.











En otro grupo se trató la composición de cremas con flores y plantas naturales que abundan en nuestros campos. Tal vez ampliando su cultivo podría ser un complemento de cualquier explotación rural.
En un tercer grupo se trató del amplio abanico que representa para nuestra alimentación la matanza tradicional del cerdo. También se trataron las diferentes maneras y nombres que en cada pueblo tienen para manipular sus carnes y los nombres de los diferentes recipientes que se usan en la matanza.












Este omnívoro animal, del que dice la gente que se aprovecha hasta sus andares, ha sido durante muchos años criado con los muchos despojos tanto vegetales como de cualquier índole, que una casa labradora siempre produce.
Su matanza constituía una verdadera fiesta. La noche de la “picatuesta”reunía junto a la mesa a todos los miembros de la familia, aunque habitaran en diferentes pueblos.
Hace un tiempo escribí un poema relacionado con el tema, que está publicado en mi libro "En la Tierra de Campos -Memorias de un labrador" y que creo que merece la pena ponerlo aquí.


Aprovechándolo todo
el cerdo siempre ha sido
el principal alimento
del sustento campesino.

Con muy voraz apetito
el cerdo bien asimila
toda clase de alimentos
y restos de la comida.

Pensándolo seriamente,
paradojas de la vida,
que un animal tan grosero
de tantas cosas nos sirva.

Que nos valga de humildad
al hombre tan engreído,
pues todo nuestro interior
es el mismo del cochino.

Además de alimentarnos
de publicitario ejerce:
fama da a muchos pueblos,
según sus carnes presenten.

Con verduras y con grelos
en Galicia dan lacón,
y bien asado en el horno
en Segovia dan lechón.

De la exquisita morcilla
en Burgos hacen honor
y no menos orgullosos
en Guijuelo su jamón.

En Onda Cero del Olmo
hace mucha promoción
de Ponferrada su pueblo
y del botillo su amor.

Chorizo de Cantimpalos,
embutido Pamplonica,
butifarra Catalana
y productos de Revilla.

Al buen cerdo hemos de dar
respeto y admiración
por lo mucho que aporta
a nuestra alimentación.



En la comida posterior pudimos degustar los diferentes productos que aportamos y que con su variedad nos dejó a todos satisfechos, sobrando al final algunos platos.















El ambiente fue muy animado comentando los temas tratados y otros de gran actualidad.
Asistimos después a la proyección de dos cortos que llevan por titulo “La tierra asoma” “y comer juntos” muy en consonancia con el Encuentro.
Agradezco a la dirección la deferencia que tuvo conmigo terminando a las seis treinta hora en que salí para casa con los últimos destellos de luz solar.

lunes, 7 de marzo de 2011

LAS BICICLETAS ERAN PARA EL VERANO... Y PARA ALGO MÁS















Escudriñando fotos del baúl de los recuerdos he encontrado ésta. El título del artículo viene a cuento de una obra de teatro que tuvo mucho éxito hace años y que reflejaba la vida de una familia en los años de la guerra civil española.
Esta foto, que me ha servido de inspiración, se hizo unos cuantos años después y refleja la poca labor comercial que de nuestros productos se hacía.
Ante ustedes tienen a mi mujer Raquel en sus momentos mozos, armada con su bicicleta y su precioso tesoro de unos pocos quesos y dispuesta a sacar unas pesetillas con la venta de ellos.
Imagino muy dura aquella tarea. No sólo porque las comunicaciones eran difíciles, y para ello me remito al artículo de mi libro en el que narro mis propias peripecias a bordo de ese transporte, sino que vender cualquier producto que se trajese también era algo complicado.
Debemos recordar el mínimo espíritu comercial del agricultor, al menos en aquella época, en la que sólo le interesaba que sus productos saliesen adelante, ya en la agricultura o en la ganadería.
Recordemos el poco valor que tenían los productos originales y... ¡¡¡ Vaya que eran originales aquellos quesos o aquellos huevos, o aquellos pollos o aquellos conejos...!!!
Así que puedo imaginar fácilmente a mi mujer ofreciendo humildemente aquellos quesos de oveja, tan difíciles de encontrar hoy como a un político honrado.
También puedo imaginar como aquellos comerciantes herederos de los de la antigua abadía, pondrían cara de circunstancias para dar unas monedillas por aquellos productos que excedían el consumo de nuestros pueblos y que servían para sustentar las economías de nuestras familias o para algún capricho.
Creo que también puedo imaginar a mi mujer, después del amargo trago de la venta, y liberada ya de su pesado fardo, pasando delante de una de las tiendas con bonitos trajes o zapatos y haciendo cábalas sobre su próxima adquisición.
Hubiese sido bonito haber visto su cara pero... casi prefiero que me lo cuente ella al calor de la gloria.
Es un recuerdo y un homenaje a las personas que van a los mercados y siguen yendo para vender sus productos con las manos encallecidas porque los han cultivado o criado ellos.

viernes, 4 de marzo de 2011

VISITA A ARRECIFE




Esta es una capital media con playa poco frecuentada y un amplio puerto deportivo.
El puerto comercial tiene poco movimiento quizá debido a su poco calado, pues había un crucero fondeado fuera de él.















Conserva en buen estado un castillo- fortaleza llamado de San Gabriel. Accedimos a él por el puente levadizo de las Bolas que es el emblema de Arrecife. A ambos lados de la puerta tienen dos cañones muy bien conservados que usarían para defender el puerto, especialmente después de la conquista de América en que eran muy útiles para el aprovisionamiento.




























Sobre todo el caserío destaca la torre de un gran hotel llamado Arrecife Gran Hotel, de cinco estrellas...
y en el paseo marítimo destaca un templete muy bonito, logrado con maderas nobles artísticamente labradas.
















La calle comercial es anodina donde existen algún comercio regentado por indios dedicado a los perfumes.






Saqué varias fotos, algunas con dos amigos de Palencia frente a los cañones. Al venir en el autobús completamente lleno surgió la buena educación práctica de una chinita, que tan pronto me vio entrar con el bastón la faltó tiempo para cederme su asiento. También a Raquel la quería acomodar con una naturalidad e insistencia que los del autobús se quedaron perplejos.
Hermosa lección de urbanidad que me conmovió y la di las gracias lo mejor que pude, pues no entendía nuestro idioma, dándola un abrazo que aceptó sin darlo importancia.
A las 15 horas salimos del aeropuerto de Arrecife con un retraso de media hora por problemas de recibo en Madrid. De este, en autocar a Palencia, y de esta a casa finalizando así esta tercera visita a Canarias que resultó ajetreada por querer verlo todo, pero muy bonita.

domingo, 27 de febrero de 2011

VISITA A LANZAROTE



















El nombre de la isla proviene de un explorador italiano llamado Lancelotto y fue conquistada por Bethencourt, que era un expedicionario a las órdenes de los reyes de Castilla.
A las seis de la tarde partimos de los Rodeos en Tenerife y llegamos a Lanzarote a la puesta del sol.
El avión de hélice circulaba a menos altura que los de reacción pero no daba mucha visibilidad por ir casi siempre entre nubes.
Estos vuelos entre las islas lo realizan pequeñas compañías que tienen aviones casi siempre de hélice, pero que funcionan muy bien y atienden el tráfico del mucho turismo que llega a estas islas.
Lanzarote es la isla más oriental de todas y su clima esta algo influenciado por la cercana África.
Su clima es más seco que las demás islas porque los vientos alisios no la llegan con la misma intensidad que a las otras, donde su vertiente norte la humedad que llega del mar produce una vegetación exuberante, siendo aquí más raquítica y escasa.
En la falda de las cumbres que rodean el campo se apiñan las casas que aprovechan el espacio entre el mar y las cumbres.













Como cosa extraordinaria esta zona es muy fértil y en pequeñas parcelas cultivan patatas que allí llaman papas de óptima calidad. Como aquí no hiela programan su siembra para tener producción todo el año. Una clase que llaman de color o negras tienen muy alto precio por ser en esta zona alta y en los Andes Peruanos donde solamente se da esta clase de patatas.
Son menudas y de poca producción pero llegan a alcanzar precios de diez euros el kilo y sólo las usan en las grandes fiestas y acontecimientos.
También hay otro tipo de patatas más corriente con el que se hacen el plato típico canario que llaman “papas arrugás” que acompañan con el “mojo picón” que es una salsa roja con un ligero picante.
Lanzarote es la más nueva de todas las Canarias pues la mayoría de las erupciones que la formaron se produjeron entre los años 1626 y 1730.
La prueba de esto la tuvimos en una excursión que hicimos al “Parque Nacional de Timanfaya” donde el calor volcánico sigue casi a nivel del suelo. En un lugar tienen marcado en el suelo un círculo que semeja la boca de un volcán, donde la grava conserva un calor que no se puede aguantar en las manos.
















Cerca de esto en un pequeño agujero de no más de dos metros de profundidad, arriman unos arbustos secos que enseguida rompen a arder.
Otra prueba muy espectacular la realizan con unos tubos metálicos clavados en la tierra donde echan primero medio caldero de agua, al poco tiempo echan el otro medio que hace de tapón al vapor producido y sale todo explosionado a varios metros de altura.

















Pero donde tienen una aplicación práctica de este calor es en un moderno parador que llaman el Restaurante del diablo. En la puerta tiene una efigie del mismo y es tradición cogerse de sus cuernos y sacarse una foto.
















Construído sobre un islote para no desentonar con el medio ambiente, lo diseñó el gran promotor de esta isla César Manrique, del que hablaré luego.
Sobre un pozo de no más de cuatro metros tienen montadas unas parrillas donde logran toda clase de asados y otras aplicaciones de cocina, solo con el calor volcánico que llega a cuatrocientos grados.
Los que gastamos gafas nos recomiendan no asomarnos al pozo, si no queremos que se deformen con el calor.










En este parque tienen diseñada la llamada ruta de los volcanes, donde destaca el de Santa Catalina y el de Yahasa y ocho más reunidos en grupo, todos ellos con signos de su tardía erupción.














“La cueva de los verdes”es una burbuja de aire que quedó entre la lava que han comprobado tiene siete kilómetros. También César Manrique se dio cuenta que la explotación de ella sería una atracción buena para el turismo, acondicionando e iluminándola unos dos kilómetros, logrando un espectacular recorrido dado la multitud de colores que la lava ha tomado al enfriarse.









Cerca de esta cueva esta el volcán de La Corona a seiscientos metros de altitud. Su última erupción hace dos siglos sepultó bajo su lava siete pueblos del entorno, sin causar victimas humanas por dar antes señales que previnieron su efecto.
El guía nos indicaba los límites donde había llegado la lava, diferenciados por el color más negro y brillante tachonado de plantas verdes que empiezan a colonizar la estéril lava.














Después fuimos “al mirador del río”situado en el cabo norte de la isla y sobre su alto mirador se ve la cercana “Isla la Graciosa”con un pequeño núcleo de casas, su iglesia y un pequeño puerto.


















El nombre del río nos pareció extraño ya que aquí no hay ninguno, y el guía nos explicó que la pequeña lengua de mar que separa ambas islas se puede considerar como un río. Desde el mirador saqué varias fotos.













“Los Jameos del agua”, situado a doscientos metros de la costa se formó al igual que la Cueva de los Verdes durante una erupción del volcán Corona. Una lengua de agua salada que enlaza con el mar por debajo tierra ha dado el nombre a la gruta.











En su fondo viven cangrejos pequeños albinos y ciegos, que los científicos no se explican como puede vivir aquí un crustáceo de sólo tres centímetros de largo, que por su naturaleza es propio de las profundidades marinas.

















César Manrique conformó sus cuevas, jardines, bares, restaurantes y una gran cueva para conciertos con un auditorio de acústica admirable.
















Para ahorrar gastos compró un viejo barco de madera muy económico con lo que están construidos casi todos sus muebles.
Visitamos también El Jardín de los Cactus, donde Manrique en una depresión volcánica, logró reunir mil cuatrocientos veinte cactus, importados en su mayoría de América. Su conjunto es impresionante tanto por su altura como por su rareza, que podéis apreciar en varias fotos que saqué.




















La fundación César Manrique, para completar su imponente obra, cedió poco antes de morir en un accidente de circulación en 1992, la casa donde vivió, que se ha convertido en museo y fundación.




















La edificó en 1968 sobre cinco burbujas volcánicas y en ella se pueden ver sus obras, cuadros, esculturas y planos. También en ella instaló la chimenea Vicentina, que es rematada como una especie de cebolla muy decorativa.
Así acabó su meritísima obra en esta isla con sus más de veinte obras que dirigió. Tan sólo tiene como recuerdo en su fundación un retrato no muy grande, y que el guía no nos dejó hacer fotos con flash porque dice que deteriora la foto. Tan solo pude sacar una foto de un video que proyectaban.
En vista de esto le pregunté al guía si tenía alguna estatua o monumento dedicado a Manrique y me dijo que ninguna.




¡Cuán presto nos olvidamos de la labor de estos grandes hombres, que como en este caso logró que la ONU nombrara a esta isla Reserva de la Biosfera en 1983 y la convirtió en un foco selectivo del turismo internacional!

SEGUIMOS EN CANARIAS
















Al dejar Portugal el avión tomó una recta a las Canarias por el Atlántico, sin tocar las costas africanas.
En pleno mar la visibilidad era nula, pues la altura obligatoria de los reactores es mayor que la capa de cúmulos nimbos que cubría todo el mar, dando la sensación de navegar sobre una capa de espuma, que sólo es traspasada cuando el avión desciende para tomar tierra.
Después de tres horas y cuarto aterrizamos en el aeropuerto de Tenerife, Princesa Sofía situado al sur de la isla, que es mayor y mejor situado que el de los Rodeos en el Norte.
Después de la cena y descansar, a la mañana siguiente asistimos a la charla orientativa y concretamos las excursiones a realizar.
Descartamos la del Teide por haberlo visto hace cinco años. Este año su punta nevada se divisa en toda la isla como un vigilante permanente. Según nos dijeron la nieve deshecha dificulta bastante la marcha por sus veredas de aproximación.
El Viernes día 4 visitamos la capital de la isla que es Santa Cruz de Tenerife, ciudad que cogió mucha importancia por ser el puerto comercial mejor de la isla y muy estratégico en la ruta a América.


















En un monumento que tiene en memoria de los caídos incluye a todos sin excepción. También vimos el monumento dedicado a los defensores de su puerto que hicieron retroceder al valeroso almirante Nelson, en cuya batalla perdió un brazo de un cañonazo.
Nos tocó ese día una guía que tenía mucha gracia y treinta años a la espalda en el oficio. Comentaba que a un yerno que tenía inglés le recriminaba que ellos siempre tergiversaban la historia a su favor, como que en el monumento de Trafalgar Square,en Londres, Nelson figuraba con los dos brazos siendo mentira, pues el que perdió en Tenerife no podía figurar en ese monumento por ser anterior a la batalla de Trafalgar.














También nos gustó mucho la talla en bronce de un monumental rostro, cuyos ojos te miran de cualquier ángulo.
Como adorno de un gran parque tienen un cierre de tres arcos unidos, muy bien logrados, donde nos sacamos unas fotos,














En varias iglesias tienen buenos retablos y la Virgen Inmaculada siempre la representan con una gran media luna plateada a sus pies. También lucen unas pequeñas pero bonitas vidrieras contrastando con la oscuridad de las iglesias que en general no tienen un estilo definido.















Vimos una plantación y bodega de uva de malvasía que es la misma planta que aquí se cultiva, con la que elaboran un vino muy dulce y agradable al paladar.
Las cepas para preservarlas del viento, las rodean con unos semicírculos de piedra.
















El Sábado día 5 fuimos de excursión a la reserva natural protegida de Masca. Su principal población es Garachico de 2500 habitantes, que son una mezcla de los diferentes pueblos que pasaron por esta zona salvaje y dotada de exuberante vegetación.






























Las carreteras son muy quebradas y tan estrechas, que si se encuentra un autobús y un turismo, este tiene que meterse en la cuneta y pasar a milímetro de la roca.
Algunos jóvenes de por aquí alquilaron coche, pero al primer apretón de estos desistieron. El circular por estas carreteras no es cuestión de pericia sino estar acostumbrados a ellas.
Para aprovechar la cavidad de los volcanes la han convertido en depósitos de agua dulce, que llevan allí por tuberías que recogen los pequeños manantiales que salen de sus pronunciadas laderas.
También aquí llaman silos a pequeños depósitos donde guardan los pocos cereales que producen a pequeña escala. Los plátanos los defienden de los vientos con paredejas agujereadas.
La caña de azúcar también se da ahora ya en pequeñas cantidades pues el cultivo de la remolacha le hace mucha competencia. También algo de plantas aromáticas en pequeñas superficies abonados con carbonilla especial, que sacan de las capas más negras de la lava para aprovechar sus nutrientes.














Nos llamó la atención varias parcelas que tienen dedicadas a los higos chumbos.
Más no sólo aprovechan sus frutos sino que también, con mucha paciencia, recogen un animalito muy pequeño que parasita esta planta llamado “cochinilla”.
Antiguamente era de donde se sacaba el tinte de color púrpura muy apreciado porque sólo se usaba en los ornamentos de reyes y cardenales.
Actualmente aquí este cultivo ya no es rentable comparado con los sueldos que deja el turismo quedando relegado a países pobres de América.
Por ser un tinte natural no se suele usar más que en las barras de labios y cosmética de alta calidad. Con el invento de la purpurina sintética, más barata, ha perdido importancia este tinte.
Existen unas casas como las que aquí llamamos rurales, que el cabildo de las islas autoriza, por una temporada, a dar albergue a turistas, que aprecian mucho la comida hecha con productos que ellos cultivan.















También vimos unos acantilados gigantes tan altos y verticales que cuando la acción del mar los erosiona es tal la cantidad de material vertido al mar, que produce como un sunami notándose en todo el archipiélago.

El Lunes día 7 tuvimos una excursión de día completo para dar la vuelta a la isla en barco. Ver los delfines que merodean en estas aguas y hacer el típico rito de montaren camello.
En un barco acondicionado recorrimos las costas hasta llegar a una zona que, de cuando en cuando, aparecen grupos de delfines y unas pequeñas ballenas.














Cuando el capitán avistaba algún grupo daba la voz y todos queríamos sacar fotos pero pocos las logramos, pues a estos animales no se les ve más que cuando salen un momento para respirar tenuamente y es difícil captarlos con la cámara.
Comimos en un restaurante que tiene como atracción turística un rebaño de camellos preparados con un aparejo para dos personas.
Primeramente les hacen echarse y una vez acomodados los viajeros en los dos asientos laterales bien sujetos, les dan la orden de levantarse, que es cuando más se bambolean, pues el camello se levanta primero de las patas traseras y parece que te va a tirar por las orejas. Pero lo tienen bien calculado y una vez en pie el camello tiene un andar muy rítmico y con el balanceo los que no montaron nunca un animal lo pasan bomba, no exento de algún pequeño susto.
Para aumentar el jolgorio de la marcha, si quieres te ponen una túnica y un turbante para que parezcas un nómada del desierto.



















En todas estas islas se matan la cabeza por inventar algo novedoso para atraer el mucho turismo que los visita.