sábado, 26 de junio de 2010

CRÓNICAS DESDE LA IGLESIA DE MORATINOS

Hoy miércoles 23-6-2010 la afluencia de peregrinos ha sido extraordinaria. A las nueve treinta que abrí la iglesia ya estaban aguardando un italiano, un colombiano y otro de Sudáfrica. Luego fueron llegando Ana Pérez de Trespaderne (Burgos), dos finlandesas y un matrimonio de Munich .
En estas ocasiones es cuando más se echa en falta no saber algún idioma, para poder entenderte con todos.
No fue pequeño el castigo, que según la Biblia, impuso Dios a los orgullosos constructores de la Torre de Babel, pues no hay nada másf rustante que una persona se dirija a ti y no sepas contestar a sus demandas.
Verdad es que por señas también se puede comunicar algo, pero no con la perfección de la palabra, don que sólo podemos disfrutar los hombres.















La Peña Ciclista Els Tortugues de Palma de Mallorca llegó con diecisiete componentes, bien sudados por el esfuerzo aunque sólo era media mañana cuando llegaron. Me llamó la atención la edad bastante avanzada de la mayoría de sus componentes y su buena organización. Mientras unos repasaban minuciosamente las bicis, uno se encargó de los trámites de poner el sello en todas las Compostelas y registrarse en el libro de firmas. El equipamiento de sus bicicletas era impecable, su cambio de marchas bien engrasado y los sillines de moderno diseño tienen como una hendidura longitudinal que les debe de hacer muy cómodos. Esto, junto al culotte de seda que todos traían les servirá de buena prevención para la común lesión de pompi, que los que hemos montado en bicicleta sabemos lo molesto que es.
Me preguntaron por el patrón de la iglesia y al decirles que era Santo Tomas creían que me refería al de Aquino. Al aclararles que era Santo Tomas apóstol, se quedaron un momento pensativos y dijeron: "Si claro, el incrédulo" y reímos todos su ocurrencia.
La iglesia les pareció pequeña, pero muy bonita y cuidada. Se marcharon decididos a hacer el final de etapa en Mansilla, que no dudo habran logrado con su buena organización.
Luego llegaron dos suizos y cuatro italianos, a los que no pude atender más que por señas.













Después de cuatro alemanes que venían por su cuenta y con las mochilas voluminosas de auténticos peregrinos, llegó una excursiónde la misma nacionalidad que vivían en la ciudad de Augsburg con veinticuatro componentes. El que venía como jefe, que sabía algo español, pidió permiso para cantar y rezar dentro de la iglesia, lo que hicieron con mucho recogimiento, siguiendo un libro devocionario que todos traían.
En vista de que casi se llenó la iglesia les di las luces para que leyesen mejor y se realzara la ceremonia. Al marchar miró uno la nota de mi blog que figura en la puerta de la iglesia y quisieron sacarse una foto conjunta que deseaban pusiera en mi blog.














Les agradó mucho cuando les dije que un vecino de este pueblo vivía en Alemania, con tan buena integración que tiene en su familia un matrimonio mixto.
No quiero cansaros con la relación de los peregrinos de varios países que pasan por aquí todos con el espíritu de superación, que este bendito Camino imprime. Al final de la tarde anoté cincuenta visitas a la iglesia, a las que se pueden añadir otras cuarenta que no se detienen, unos porque no quieren poner el sello, otros llevan prisa para que no les moleste el calor y alguno por convicciones personales que debemos respetar.

viernes, 25 de junio de 2010

CRÓNICA DE PEREGRINOS
















Como el año pasado, la Junta de Castilla y León ha querido que las iglesias del Camino de Santiago permanezcan abiertas esta temporada de verano, para que las puedan visitar los muchos peregrinos que recorren el Camino en este año Santo de 2010.
El día 17 de Junio pasaron por Moratinos cinco peregrinos madrileños muy simpáticos. Por las mochilas tan ligeras que llevaban, les incluyo en el grupo que yo llamo medio peregrinos, pues hacen el camino apoyados por algún vehículo que lleva sus pesada mochilas de un punto a otro determinado.
Esto no es óbice para que tenga su mérito el hacer el camino con el espíritu de superación y sacrificio que imprime en el animo a todos los que lo transitan.
Con el acento urbano nato que caracteriza a los habitantes de la gran ciudad, me comentaron al llegar que si todos los sembrados de cereales por los que habían pasado eran de trigo, por aquello de que a esta tierra se la llama “de pan llevar.”
Disculpando su poca experiencia les dije que la mayoría de los sembrados son de cebada, pues ya hace bastantes años que sustituye al trigo por su mayor producción. Aunque en el conjunto de una extensa zona se puede calcular que se siembra de trigo un quince por ciento del terreno aproximadamente.












Entrando en esta pequeña iglesia me rogaron les explicara la simbología de los animales que acompañan a las imágenes de San Roque y San Antón, con las que se habían hecho un pequeño lío.


















Delante del camerino muy logrado y revestido de cristal de San Roque, se ve que el perro que esta erecto a su lado lame la herida que tiene en la pierna producida por la temida epidemia de peste que asoló a vastas regiones del mundo a finales del siglo XIX y principios del XX. Declarado defensor universal contra la peste, desde entonces no hay casi ningún pueblo de esta zona que no tenga su imagen votiva, que ensalzaban con la correspondiente cofradía que regulaba los cultos en su honor.
Con respecto a San Antón, el gocho que sentado acompaña a la imagen del Santo, es signo que le representa como patrón y bienhechor de los animales domésticos tan necesarios para la profesión del labrador. Todavía hoy en muchos lugares, el día 17 de Enero que se celebra su fiesta, sacan a bendecir a todas las mascotas de la casa.



















Antes cuando se labraba con mulas se las llevaba a la procesión para bendecidlas. Iban todas muy engalanadas con sus mejores aperos, y los esquiladores tenían a gala hacer, sobre sus traseros, bonitos ramos, hechos con figuras triangulares muy variadas y bien logradas.
Lo que yo llegué a conocer fue la bendición que se hacía en la misa con cestas de maleta que contenían cebada para la alimentación de las mulas, un trozo de pan para que librara a los perros de la rabia y un pocillo de sal para la buena salud de las personas.















Actualmente todavía en algún pueblo se conserva la costumbre de mantener un cerdo entre todos los vecinos cuya matanza se dona a alguna institución benéfica, o se reparte entre los más necesitados del pueblo. Esta costumbre debe ser antiquísima pues en un libro, que me regaló un librero de Sahagún, escrito por Vicente M. Encinas, vecino de Grajal de Campos que lleva por título Las Leyendas de Turrutalba donde se recogen muchas de estas costumbres que se remontan a la dominación romana..
A pesar del mucho tiempo trascurrido, estas leyendas se han trasmitido de padres a hijos. Esta costumbre ya se menciona con todo detalle. Se le colgaba una campanilla para que al sentirla salieran los vecinos con las sobras de comida de las que se alimentaba.
Mas cuenta la leyenda que hubo un año de mucha necesidad y un pobrete pensó que con la matanza del cerdo podía pasar un año a lo grande. Engañó al cerdo para que saliera del pueblo y lo mato, más cuando se vio harto le entraron unos dolores atroces, de los que murió confesando su grave pecado.
Ya véis con el respeto que se trataba a este animal, que abusaba de la tolerancia general y se metía en los sitios más inverosímiles. Creo que de entonces proviene la frase que dice “Se parece al gocho Antón”, cuando una persona quiere estar en todos los sitios.
Pero volviendo a nuestro relato diré que donde no tuvieron ninguna duda nuestros peregrinos fue, como buenos madrileños, para identificar a los bueyes de San Isidro, cuya imagen no falta en ninguna iglesia de aquí como patrono de los labradores.
En el libro de visitas nos dejaron unas frases muy ingeniosas. Mercedes escribió: "Descanso en tierra de Campos, tierra llana, abierta y fértil." Fátima puso: "Esta grata visita a la tierra de Campos según palabras de Modesto. Precioso camino lleno de amapolas". Y Jesús me dedicó unas palabras de agradecimiento por mi información.
Después de una amena charla me preguntaron donde podían comer, y les recomendé la Casa Barrunta de San Nicolás, donde creo les trataran con el esmero que siempre esta casa dispensa a sus clientes.








Accedí a su petición de sacarles una foto, y cogieron la direcciónde mi blog, para comentarlo con sus amigos cuando llegaran a Madrid.

sábado, 19 de junio de 2010

ACTUALIDAD: FIESTAS DE SAN JUAN DE SAHAGÚN 2010
















Como ya expresé en otras crónicas los recuerdos de mi juventud, en esta quiero expresar lo que de ellas queda en la conciencia colectiva de la vida.
Aunque pasen muchos años, como es mi caso, al ver el bien editado programa de los festejos, algo se mueve en tu interior que te impele a ver alguno que esté acomodado a tu edad.
Si por pereza u otras causas no puedes asistir a alguno, notas un vacío difícil de explicar y que tardas unos días en olvidar.
Como siempre ha sido tradicional el domingo día 6 de junio asistí en el frontón municipal a un campeonato de pelota a mano, entre parejas de Castilla -León, Álava y Vizcaya.













Se echa en falta el concurso en este torneo de parejas autóctonas de los pueblos cercanos a Sahagún, que fomentaban la afición con la presencia segura de sus incondicionales seguidores. Con la emigración de los jóvenes, los frontones que hay en los pueblos han quedado vacíos y los pocos aficionados que quedan ya no pueden competir en igualdad de condiciones, como lo hacían antes, consiguiendo en ocasiones premios bastante notables.
Como rescoldo de aquella afición este año se llenaron las gradas del frontón con espectadores que en su mayoría peinamos canas. Pasamos un rato agradable conversando con muchos conocidos, que acaso no habías visto en muchos años.
Casi a la misma hora jugaron un partido de fútbol muy cerca de nosotros el C.D. Sahagún Promesas Juvenil y el aficionados C.D.Saldaña. A pesar de estar más de moda el fútbol, especialmente entre la juventud, no sé si por falta de esta o por la categoría de los contrincantes, no me atrevería a decir en cual de los dos deportes había más público.
Quiero destacar la meritoria labor que vi al llegar de un entrenador, que con mucha paciencia y oficio entrena a los grupos de benjamines, infantiles, alevines y cadetes, para fomentar la canteral ocal y potenciar los valores que puedan pasar a categorías superiores.













El día 12 de Junio, fiesta del patrón San Juan de Sahagún, siempre se ha celebrado una misa solemne concelebrada por varios sacerdotes y la predicación de algún orador sagrado de fama nacional. El Conjunto Coral Facundino también realza la misa cantando unos modernos y bien ensayados motetes, mezclados con alguna parte de la misa de Ángelus. Al final entonaron el tradicional Ángel de la Paz cantado con fervor por todo el pueblo.
















En la banda municipal que encabezó la procesión, noté con alegría que muchos componentes de ella son muy jóvenes y bien entrenados por su director. Me llamó poderosamente la atención una niña, acaso la más pequeña de la banda que toca la trompeta con perfección, lo concentrada que estaba en su papel.
Cuando comenzaron a sonar los tambores en ritmo de pasacalles movía su pierna izquierda muy nerviosa, aguardando el momento exacto de iniciar la marcha con ella, según mandan todas las instrucciones. ¡Qué gran contraste me produce esta joven banda con la antigua de mis tiempos mozos, dirigida por el maestro Magdaleno y compuesta por gente mayor que tenían un oficio para ganarse la vida!
Como una ayuda complementaria a su escaso sueldo, salían a tocar en las fiestas de los pueblos, siendo muy familiares los nombres de Máximo, Chóriga, Primitivo, Valentín el hojalatero, Amador el zapatero, Anselmo el pescador y Froilán el de correos. Estos hombres por amor a la música dejaban las herramientas de su oficio y ensayaban los ratos libres con sus viejos instrumentos,contribuyendo con su dedicación a que la banda municipal siguiera alegrando a sus convecinos.
Por la tarde, dicen que debido a la crisis, dan un remedo de corrida incluyendo un toro de rejones para variar un poco la corrida.Por cierto fue el que más gustó al público.
Las vaquillas dan muy poco espectáculo activo para las personas mayores que desgraciadamente somos mayoría en esta región. La carencia de algún circo, que antes pasaba por aquí, y el montaje de compañías de teatro, que ahora parece que no se lleva, han restado mucha afluencia de mayores que acudíamos a estos espectáculos desde nuestros pueblos.















Actualmente se centran los festejos en pistas de coches eléctricos y artilugios para niños que por desgracia escasean. La mayor atención se centra en traer grandes orquestas, que dado el horario un tanto intempestivo en que actúan, sólo polarizan la atención de los jóvenes hasta altas horas de la madrugada.
Es un aliciente de estos días poder saludar y cambiar impresiones con amigos y conocidos sobre nuestras vidas, en especial a los que tuvieron que emigrar, y que la nostalgia de su pueblo les hace volver aunque no sea más que por unos días. También acuden los que tienen familia en Sahagún como es el caso de Julián, pariente y vecino nuestro, que emigró a Alemania y que la última vez que vino eran sus hijos muy pequeños.
Como de esto hace ya muchos años nos alegra verlos tan mayores y su hija ya casada. Nos unimos a la satisfacción que siente su padre por que no olviden su pueblo de origen.
Me sirve de estimulo que esta familia sea lectora asidua de mi blog, pues dicen que les encanta saber cosas del pueblo.
Intentare lo mejor que pueda seguir escribiendo en este maravilloso internet, que es capaz de unir a sus usuarios en cualquier lugar del mundo


Nota de agradecimiento: excepto la primera foto, todas las demás están sacadas de la página web www.joseluisluna.com, hijo de la villa y familiar del que redacta estas líneas. Recomiendo a los lectores de este blog la página en cuestión, pues sigue al día los acontecimientos de la villa con amplitud de fotos. Un saludo y gracias por todo.






viernes, 11 de junio de 2010

LAS LABORES DEL CAMPO

Aquí recuerdo, en estos versos,
los tiempos de labrador, cuando tu labor se veía recompensada montando en aquel tractor y viendo lo que podías hacer a lo largo del día.















Ancha es Castilla, se dice;
que invita a meditación,
con sus espacios abiertos,
que ensanchan el corazón.

Cansado de dar más vueltas
de la tierra alrededor,
busco el remanso preciso
que me da la rueda el tractor.

Allí el solillo me daba
y el aire puro también
mi comida estaba fría
pero muy rica a la vez.

Manantiales en el campo
con agua para beber
allí también me acercaba
para quitarme la sed.

En el fardel también llevo
además de la fiambrera
botella de medio litro
del vinillo de la tierra.

Pues el vino siempre fue
con mucha moderación
el complemento ideal
de una buena digestión.

Mi mujer con gran cariño
mucha comida me daba
y aunque soy de buen comer
casi nunca lo acababa.

Y como manda la dieta
y de nada me faltara
alguna fruta del tiempo
en el fardel encontraba.

Con las fuerzas ya repuestas
prosigo con la faena
para hacer buena labor
a las tierras que me quedan.

Con tres surcos cada vuelta
la tierra muy bien arada
que el primer tractor que tuve
más potencia no me daba.

Tenía el color azul
y Ebro era su marca
con muy poco combustible
mucha labor realizaba.

Los arados de Camina
que en Palencia trabajaba
en aquel entonces eran
lo mejor de la comarca.

domingo, 6 de junio de 2010

EXCURSIÓN A LA MONTAÑA PALENTINA
















El día 26 de Mayo de 2010, organizada por Escuelas Campesinas, realizamos la visita a esta bella región que está en plena expansión turística y ha mejorado bastante en todos los aspectos.
Aunque ya la habíamos visitado varias veces, es tal el variado conjunto de sus matices, que siempre se encuentra alguno que no llegaste a apreciar, o ha cambiado con el paso de los años.
Según te vas acercando a sus montañas aprecias su grandeza, el intenso verde de la mayoría de sus laderas y algún resto de nieve que se conserva inmaculado en las cumbres a finales del mes de Mayo.
Al entrar en la zona la carretera serpentea junto al pantano de Cervera lleno a rebosar, pues sus aguas casi lamen el firme de la carretera, cubriendo los árboles de la ladera que asoman solamente sus puntas.
Qué diferente aspecto presentan los pantanos llenos con el color azul de sus aguas que combinan con el verdor intenso de la vegetación de sus laderas. En cambio, cuando llega el estiaje, con la bajada de las aguas muestras una faja de color ocre-terroso y,en algún caso extremo, la triste silueta del campanario y casas del pueblo sumergido.
Este es el tributo que hemos de pagar si queremos fomentar la riqueza, tanto económica como ambiental, convirtiendo los páramos de secano en auténticos vergeles.
Llegamos a Cervera donde se aprecia un buen desarrollo urbanístico como corresponde a la cabecera administrativa y comercial de esta laboriosa comarca montañesa.















Intentamos visitar sus bellas iglesias pero no pudimos por estar cerradas contentándonos verlas por el exterior.


















Visitamos también San Salvador de Cantamuda, pueblo típico de montaña, con su hermosa iglesia rematada por esbelta espadaña de cuatro troneras, de las que penden cuatro campanas de diferente tamaño y sonido.
También destaca su redondo ábside y pórtico con arcos de medio punto, como corresponde a su estilo románico.
En el interior de su iglesia recordamos el singular comportamiento que tenía un sacristán de los de antes, organizando lo relativo al culto y canciones populares y gregorianas, con lo que la misa que oímos allí un domingo nos resultó gratamente amena.
Al encargado, que afablemente nos enseñó la iglesia, le pregunté por la suerte del buen sacristán y me dijo que había ejercido como tal mientras le acompañaron las fuerzas y que actualmente estaba en una residencia de ancianos.
Triste fatalidad la nuestra en la que el paso de los años nos priva de disfrutar de cualquier meritoria labor, que el tiempo no debe borrar de nuestra memoria.
Luego nos dirigimos a la moderna planta embotelladora de agua mineral Fuentes de Lebanza que aquí tiene instalada una sociedad palentina.














Después de explicarnos los diferentes envases en que ofrecen el agua, según los gustos
comerciales de cada región y clientela, pasamos a ver desde una pasarela la moderna maquinaria.
Empiezan con la fabricación de envases que va dentro de un horno donde soplan aire que expande la botella dentro de un molde, que les da la forma definitiva.
Luego pasan al llenado con agua mineral pura que traen por tubería cerrada, desde un manantial que esta a mil cuatrocientos metros de altitud, en el corazón del parque natural de Fuentes
Carrionas, donde está resguardado de actividades contaminantes que puedan perjudicar su pureza.
Muy interesante resultó ver la perfección con que la compleja maquinaria realiza las labores de tapado, etiquetado y embalado en diferentes unidades y modelos para finalmente asentarlo sobre un palé formando un fardo compacto para su fácil transporte.
Una amable guía nos fue explicando todo el proceso y nos obsequio con seis botellines de agua de Lebanza.
Con el tiempo justo nos acercamos al restaurante Cortés ya en Aguilar de Campoo, donde nos dieron un menú del día muy completo, consistente en una paella abundante y bien condimentada y un segundo de chuletas de ternera o salmón más quesada y café con lo que repusimos nuestras fuerzas.



























Después de pasear por los grandes soportales de la plaza mayor, echamos en falta el típico olor a galletas que antes impregnaba el ambiente debido a la proximidad de la fábrica de galletas Fontaneda que fue trasladada de aquí por una empresa extranjera.
La no menos famosa de galletas Gullón tiene la fabrica muy moderna situada bastante lejos de la població
Tiene Aguilar un museo que por su característica podríamos estimar como único. En tres plantas y buhardilla está reunida la ingente labor del Señor Ursi, un enamorado de trabajar la madera que en sus muchas tallas parece como si doblara la madera, cuando en realidad no era más de una concienzuda labor de ahuecar la madera con una talla muy costosa e imaginativa.
En homenaje y recuerdo de su gran labor artesanal Aguilar le ha dedicado una plaza con su nombre.




















Estando en Aguilar es casi una visita obligada al monasterio de Santa Maria la Real que desde la otra vez que estuvimos en él ha mejorado en todos sus aspectos. Por falta de monjes actualmente se dedica a un instituto de enseñanza media y atender a los muchos turistas que lo visitan.








Nos atendió una guía de turismo muy competente, explicándonos los principios de la fundación del monasterio y los muchos privilegios que los reyes y nobles hacían al monasterio, cuyos monjes tenían mucha autoridad en esta comarca.
Con la desamortización de Mendizábal acabó su época dorada quedando deshabitado y casi en ruinas. Esta ocasión fue aprovechada por el museo arqueológico de Madrid para apoderarse de lo más valioso como los hermosos capiteles que en su claustro tenían.
Como mudos testigos quedaron unos toscos capiteles sin labrar y cuando llegó la época de la restauración, que llevaron a cabo unos entusiastas enamorados de este estilo de Palencia, los trozos de los antiguos que quedaron tirados fueron acoplados a los nuevos con lo que
el contraste es muy grande si comparamos la talla antigua con el pegote moderno.
Después de recorrer todo el claustro, entramos en la sala capitular, que es según nos dijo el guía, donde los monjes celebraban sus reuniones y podían hablar con cierta libertad, pues todo el demás tiempo lo pasaban en silencio, siguiendo la observancia estricta de su
orden Premostracense fundada en el siglo VIII.
Está formada por un hermoso espacio cuadrado, que remata una bóveda de crucería con una lucera en forma de cuatro hojas de trébol, a la que saque una foto por su gran belleza luminosa.










En el centro de este cuadrado, junto a hermosos capiteles y piedras con la inscripción votiva del estreno de iglesias, han representado con airosas figuras, como era la vida montañesa en el
tiempo que se construyó el real monasterio. Como reclamo principal de los turistas, la iglesia la han dotado de grandes avances modernos.
Con un juego de cámaras cruzadas han logrado que se proyecten imágenes en sus muros laterales y en el de frente.
Junto a cada columna han instalado en el suelo unas lámparas alógenas con diferentes colores, que acopladas al circuito de las cámaras hacen un espectáculo de colorido excepcional.
Se ve que la influencia y buena mano de Peridis, que lleva muchos años al frente del patronato, a surtido buen efecto en la modernización del Monasterio.
En una tarde serena y primaveral, los rayos del sol brillaban sobre la poca nieve que hay en sus cimas, emprendimos el regreso a nuestras casas, contentos de haber realizado una excursión muy variada y amena.
Otra más en el haber de Escuelas Campesinas .

viernes, 4 de junio de 2010

NOVEDADES EN MORATINOS

Aunque ya conté en otros capítulos de una manera superficial la marcha de estas dos construcciones, en este quiero detallar las técnicas que se han seguido en ambos.


ALBERGUE SAN BRUNO









En este se ha aprovechado bien el aislamiento térmico que tienen sus paredes, construidas a la usanza de esta zona, con asta y media de adobe, que nos da un grueso de pared de 60 centímetros.








Para cumplir con las modernas normas de construcción el adobe se ha revestido, tanto en el interior como en el exterior con un buen enfoscado de cemento y arena, con lo que mejora su aspecto.











Las antiguas ventanas de madera han sido sustituidas en su mayoría por modernas de aluminio a tono con el revoque. Como en la fachada oriental no tenía ninguna ventana, dos de las de madera pintadas se las ha puesto colgadas como mera decoración que hace que esta pared tenga otro aire.









La mitad del piso superior de la vivienda y un anexo que se ha construido ahora, se van a dedicar a viviendas familiares de sus propietarios Bruno y Daniel. En el piso de abajo de la vivienda antigua es donde van la cafetería y las cocinas del albergue, siguiendo con los servicios,duchas y lavaderos, cuarto técnico de donde sale la calefacción por propano y tendedero.

Todos estos complementos están instalados en un moderno cobertizo construido con maderas labradas y un sotechado muy airoso para poder ir a los servicios a cubierto de los agentes me teorológicos.








En la mitad oriental del edificio, que estaba destinado a paneras se instalarán en la parte baja el dormitorio con capacidad para veinte plazas en literas y en su parte alta otras tantas plazas. Para que la escalera antigua de la vivienda quede para uso exclusivo familiar, se ha tenido que montar una escalera metálica exterior para que los peregrinos suban a la planta alta.








Para dar estricto cumplimiento de las normas vigentes con respecto a los minusválidos, aprovechando el hueco de esta escalera, se ha montado un servicio exclusivo para ellos. Además, por toda la fachada oriental se ha puesto una rampa de acceso desde la calle. En un alarde de celo que la administración impone en la construcción de estos centros, la cocina general, para que sea lo más aséptica posible, tiene prohibido el uso de cualquier madera, que debe ser sustituida por cristal y aluminio.

Como este edificio era una explotación agrícola dispone de un amplio patio que será convertido en un buen jardín. En él podrán resarcirse los cansados peregrinos de las etapas pasadas y el descanso que necesitan para seguir por estas rutas tan monótonas y largas, que esta Meseta Castellana proporciona.

Ha sido una verdadera lástima que este proyecto, casi acabado y diseñado con verdadera ilusión por sus propietarios, haya sufrido una interrupción por un desacuerdo económico con el constructor.

Esperemos que con la buena voluntad de ambas partes se termine este albergue, largamente deseado por todos los vecinos de este pueblo.





EL HOSTAL MORATINOS













En una era junto al pueblo se está construyendo un edificio que dará a los peregrinos las mismas comodidades que cualquier hotel de la red turística. Se pretende dotarlo de habitaciones individuales con servicio propio, restaurante, cafetería y demás aditamentos que completan un trato esmerado al usuario.

Aunque está en el periodo inicial de su construcción, ya se aprecian unos sólidos cimientos basados en hormigón armado con lo que se ha formado un semisótano bastante amplio de usos múltiples y espacio donde pudiera instalarse una cocina. La orientación y el aprovechamiento del pequeño desnivel del terreno no pueden ser mejores.

En la parte sur del semisótano dispone de cuatro amplios ventanales a ras de suelo, por donde puede entrar el sol todo el día, con lo que el local ganará mucho con la iluminación natural. Aunque en Moratinos no es corriente este tipo de construcción, lo que más ha llamado la atención de cuantos visitan la obra es la perforación de varios sondeos de cien metros de profundidad, para poner la calefacción por geotérmica.







Intrigado por esta palabra consulté un libro que pedí al bibliobús que trata sobre las energías renovables, en el que se dice que la palabra geotérmica, como tantas otras de nuestro idioma, proviene del griego y la forman “geo” que significa tierra y “therm”que significa calor.

Con esta definición de “calor de la tierra” que es el principio fundamental del sistema no me explicaba su aplicación práctica, pedí a Daniel Pedrosa, propietario de la obra, si sería tan amable en explicarme lo que para muchos de nosotros constituye un misterio.

Daniel, con mucha paciencia y dotes de enseñante, me fue explicando los fundamentos esenciales del sistema. En unos apuntes de internet que tratan sobre esto dice: Que cuando se excavan solamente cinco metros de profundidad, la temperatura del suelo es siempre la misma durante todo el año, debido a la radiación solar.



Pone como ejemplo de lugar cálido Valencia, que viene a ser de dieciocho grados y del lugar frío Ávila, que puede ser muy similar al nuestro, es de trece grados. Esta estabilidad de la temperatura es la clave para que este sistema gaste menos energía que los demás medios calefactores, pues tienen que producir el calor de ambientes muchas veces bajo cero.

Partiendo de estas ventajas dicen que el ahorro de energía es de un cuarenta y uno por ciento y tasa de amortización puede estar por debajo de los cinco años.

Daniel en su afán muy loable, que agradezco mucho, además de traerme impresos los apuntes de internet, me hizo un croquis muydetallado sobre el funcionamiento de la bomba de calor, que es el corazón de todo el conjunto.

Como todo sistema térmico lleva un comprensor que actúa sobre el líquido del circuito, que puede venir de un foco caliente o frío. Con esta corriente la válvula de expansión se encarga de producir calor o frío, según la posición que adopte.

Lleva cuatro tubos con lo que se forman dos circuitos, y para hacerlos caer más fácilmente por el sondeo van provistos de un contrapeso. Alguna vez, según me contaron los que lo ponen, no se llega a alcanzar los cien metros del sondeo, por la resistencia que hacen las vetas de arena por las que circula agua que salpican la mayoría de la tierra barrial que domina nuestro subsuelo.









Como este sistema geotérmico entra dentro de las energías renovables disfruta de una subvención entorno al 20% del importe de la instalación.

















Nuestro mayor deseo es que Daniel, promotor de todas estas novedades, mantenga la ilusión y actividad que ha demostrado hasta ahora para rematar esta obra, que será motivo de orgullo para él y un logro muy esperado para el pueblo de Moratinos

sábado, 22 de mayo de 2010

LAS ABUELAS


MI ABUELA NICASIA
Hay un refrán popular que dice: el que no conoció a sus abuelas no conoció cosa buena. Y yo tuve la suerte de disfrutar de las dos, que eran a cual mejor.
Mi abuela materna, Nicasia, mujer muy mañosa, me enseñó muchas cosas prácticas y útiles en la vida.
Cuando los frutales de la huerta estaban cuajados de flores y de frutos incipientes, y se presentaba un amanecer raso con bajas temperaturas, en un balde de cinc preparábamos una fogata, para que el calor y el humo evitaran la congelación.
El palomar de palomas zuritas, que aquí llamamos bravas,procurábamos defenderlo de los muchos enemigos que tiene. Los tordos,proliferan de tal forma que podían acabar con ellas, por lo que en época de cría me subía al tejado y casi en cada teja quitaba un nido,que tiraba al suelo. Mi abuela, provista de un gran escriño, los iba recogiendo y rematando, si alguno no moría al arrojarlos contra el suelo.
En la lucha contra gatos y otras alimañas, daba también muestras de su inventiva. Además de poner unas chapas en las equinas del palomar para dificultar la escalada por fuera, sobre el que colocaba una chapa sustentada por una palanca exterior, de cuyo extremo,colgado de un alambre, ponía un trozo de carne, en el lado opuesto de la entrada. Cuando los gatos, viendo por el agujero el cebo, entraban para comerlo en el cajón, activaban como un gatillo que cerraba la puerta y quedaban así atrapados. Un saco puesto a la entrada recogía al felino, y un buen garrotazo acababa con sus correrías.
Cuando maduraba la uva, era costumbre ir a guardarla hasta la vendimia. Para ello había en la viña una caseta, que servía para defenderse lo mismo del calor que del frío, y para cocinar en un rincón una comida caliente. Para que el tiempo se la hiciera más corto, le acompañaba yo muchas veces y lo pasábamos bien. Los primeros días cortábamos unas hermosas tomillas, con las que cubríamos el suelo de la caseta,logrando un mullido asiento, confortable como un diván y con un agradable y fuerte olor.

















En este ambiente, tan propicio para la lectura, mi abuela siempre tenía a mano el Promotor, revista mensual para fomento de la devoción a la Sagrada Familia, en la que se publicaban historietas no exentas de gracia, que en aquella época gustaban mucho. Las doce publicaciones de cada año las cosía con un caudillo y logró en unos años una colección que ofrecía orgullosa a sus convecinos. La lectura de la conocida novela Genoveva de Brabante, que leyó varias veces, le producía un gran llanto. Yo le preguntaba : -¿Por qué llora, abuela? Ella respondía:-¿No he de llorar? ¡Con lo buena que es esa santa y lo malo que es Golo¡-Y tanto mal le hizo?-¡Mucho¡. Cuando marchó su marido a la guerra, Golo, por no acceder asus pretensiones amorosas, la encerró en un calabozo y en él dio a luz a Tristán, hijo del marqués. -¿Cómo le puso un nombre tan raro?-le preguntaba ,-Un niño que tiene que nacer en un triste calabozo, no puede llevar otro nombre-me contestaba. En este tono lastimero me contaba toda la emotiva novela, que casi aprendí de memoria.




















Para satisfacer mi curiosidad por las cosas de la naturaleza, iba a un lugar cerca del majuelo, en el que se levantaban unos grandes albarones y zarzas, que servían de refugio a las muchas perdices que entonces había. Una vez, estando contemplando los laberintos que estas aves forman entre la maleza, un milano real, que es la rapaz más común en esta zona, planeaba majestuoso buscando sus presas favoritas. Alertadas por el peligro, una bandada de hermosas patirrojas intentaba alcanzar el albarón donde yo estaba: y, presas del pánico, casi chocan contra mi.Desconcertadas por la sorpresa, pude contemplarlas muy de cerca,admirando su hermoso plumaje y gran potencia de vuelo, complementadapor su rápida carrera en tierra.















El campo de Sahagún estaba entonces mal labrado y crecían en él gran cantidad de plantas silvestres. Del espino andrinero, a la sazón lleno de sus pequeños frutos negro-azulados, muy ásperos al paladar,se elaboraba modernamente el pacháran. También crecía la zarzamora en sus dos clases: la rastrera, de fruto blando y muy dulce, y la trepadora, de fruto más duro y diferente sabor. El albarón o majoletar, ya citado, es el que más altura alcanza de todos los nombrados, por lo cual era usado tanto como para librarse de la lluvia como para buscar una buena sombra.














Cuando sus majoletos maduran, toman un color rojo intenso, que contrasta con el verde oscuro de las hojas, por lo que se ha convertido en planta decorativa de jardines. Era tal su abundancia, que en los tiempos de la guerra los panaderos de Sahagún los usaban para alimentar sus hornos. La zarza, de porte más bajo y con curvas espinas, se defiende mejor que el albarón del embate de los rebaños. A sus frutos,bastante grandes y llenos de peludas semillas, le llamábamos tapaculos. Eran apetecidos por las ovejas, que a veces quedaban enzarzadas al tratar de comerlos. No era raro ver alguna oveja presa e inmovilizada por las púas clavadas en la lana; y, si el pastor no se daba cuenta pronto, corría el peligro de que al día siguiente se encontrara con la sorpresa de que las pegas habían comenzado a comer su presa por la parte más blanda, es decir, sus ojos, con lo que el animal quedaba condenado al sacrificio.
Entre los arbustos menores destacaba la tomilla, que se hacía tan grande que en alguna ocasión te libraba de algún chaparrón, si sabías situarte adecuadamente. Con tan exuberante vegetación, no era extraño que abundaran los rebaños de ovejas y la caza menor, con menos presión de cazadores que actualmente. Era muy abundante, sobre todo en perdices, liebres y algún conejo. Tras esta digresión botánica, y cuando más ensimismado estaba curioseando el armonioso conjunto que me ofrecía la madre naturaleza, oí la voz de mi abuela, que me llamaba desde la caseta para comer.Cuando llegué, tenía cocinado un buen puchero de arroz con conejo, del que dimos buena cuenta, sentados sobre el mullido asiento de las tomillas. Como postre nos tomamos unos racimos de la temprana malvasía, que mi abuela, sin pisar mucho el majuelo, había recogido.














A propósito de no pisar, los guardas y cuidadores de majuelos tenían la costumbre de no dejar entrar en la viña ni al mismo amo de ella hasta que no se vendimiara, pues una viña no pisada demostraba que había sido bien cuidada. De ahí las fatigas mías y de mis hermanas, cuando intentábamos coger unos racimos en nuestros majuelos.
Se contrataba entonces, como guarda de las viñas del pueblo, a un señor ya de edad, el tío Periquines, hábil y ducho en estos menesteres. Montaba su puesto de observación en un alto que dominaba todo el pago, y para su comodidad levantaba con cuatro palos como una tienda de campaña y la forraba con tomillas. Colocaba estratégicamente varias de ellas, que se llamaban cachaperas, y él se situaba en una u otra según el movimiento que viera de personal y pastores. Cuando pasaba de una a otra, ponía en la que dejaba, con mucha astucia, una chaqueta vieja y su gorra, que de largo parecía su silueta: y si te confiabas, creyendo que estaba lejos, se te plantaba de pronto delante y te dejaba helado.
En nuestro caso, como salíamos del pueblo en grupo, nos vigilaba de largo y, antes de acercarnos, venía corriendo y silbando como un condenado, y nos causaba la misma impresión que si nos hubiera pillado cometiendo un crimen.
Para más inri, le regañaba a mi padre diciéndole que intentábamos “correrle las uvas.” Ante una estrategia tan perfecta, ideamos contrarrestarla con otra mejor. Salíamos del pueblo de uno en uno y espaciados, para no llamarla atención; y por un arroyo que había cerca del majuelo, nos deslizábamos agazapados hasta las cepas, y a fe que las uvas que comíamos nos sabían a gloria, aunque no estuvieran maduras sólo por haber burlado la estrecha vigilancia de que el tío Periquines se jactó en los muchos años que ejerció de guarda. Mi abuela siguió tan laboriosa hasta el día en que nos dejó,siempre cuidando sus gallinas y conejos, pues nunca la vi sin hacer
algo.


MI ABUELA PATRICIA

De esta abuela paterna guardo también buenos recuerdos, tanto de cuando vivía en su casa como de los últimos años de su vida, que pasó con nosotros. Destacaría de ella su amor por la cocina, con lo que lograba que los alimentos de baja calidad, tras pasar por muchas manipulaciones y largas horas de fogón, se convirtieran en exquisitos guisos, que compartía encantada con todos. Siempre me maravilló que una mujer que no sabía leer ni escribir tuviera tanta agilidad mental y tal facilidad de palabra. Cuando un tema le interesaba, aunque fuera difícil de tratar, le daba los enfoques necesarios para con mucho tacto y respeto enterarse de lo que pasaba, estableciendo además una buena relación con todo el mundo.Cuando le preguntábamos por qué no había aprendido a leer, decía:- Entonces a las mujeres no nos dejaban ir a la escuela.- Y sus padres ¿cómo no le enseñaron?- Porque estaban convencidos de que a las mujeres no les hacía falta aprender esas cosas.Una pena haber nacido en aquella época y no poder aprovechar sus condiciones naturales. A pesar de ello, se defendía bien en el manejo de monedas y billetes y hasta en algún breve escrito. Como entonces no había pensiones de vejez, hacía milagros con la pequeña renta que de sus tierras le daba mi padre, por lo que también pequeños impuestos que le cobraba el Estado le sabían muy mal y comentaba airada:-¿ Cómo puede ser que me cobren de contribución seis duros cada tercio?Cuando la guerra, el alguacil pasaba por las casas cobrando un impuesto que tenía guasa por su nombrecito: Impuesto semanal del día del plato único y sin postre.
Mi abuela no pagó nunca un duro, ni el alguacil se atrevía a pasar por su casa, pues el primer día le quiso explicar de qué se trataba, ella le despidió con cajas destempladas: -¿No le da vergüenza al alcalde cobrar este impuesto a una pobre viuda que no puede comer más que un pequeño y único plato cada día y que no sabe lo que es el postre?
El rechazo fue tan general, tanto en los pueblos como en las capitales, cuyos restaurantes no se abrían en los días señalados, que quitaron el tal impuesto al poco tiempo.
En la fiesta del pueblo, mi abuela se sentaba a la puerta de su casa sobre una silla de anea, luciendo amplios manteos, cuyos pliegues le llegaban a los pies. Llevaba sobre los hombros una esponjosa toquilla, cuyas puntas cruzaban su busto y se sujetaban con eleganciaa la cintura. Su rostro, alga arrugado, denotaba la blancura que debió tener de joven, así como los finos hilillos rojo-morados de sus mejillas. Sus orejas, con lóbulos rasgados de arriba a bajo, delataban su coquetería juvenil, al haber usado largos y pesados pendientes. Sus ojos, de mirada limpia, había conseguido mantenerlos lozanos con métodos antiguos pero efectivos. Conservaba todavía una abundante cabellera blanca, que recogía en un trenzado moño bajo la nuca.
Los grupos de mozos y mozas que iban al baile, al pasar por la calle, casi todos la saludaban; y a los que no, los atraía con una frase ocurrente. La tía Patricia era una institución en el pueblo y un rito obligado dirigirle un saludo. Ella correspondía con su amena charla, haciendo pasar un buen rato al que se le acercaba. Cuando ya se había enterado de los pormenores de familia y noviazgo, les despedía amablemente deseándoles se divirtieran en la fiesta lo más posible.
A pesar de su buen carácter, no se dejaba convencer tan fácil y,si estaba segura de tener razón, se la cantaba al lucero del alba.
Cuando vivía en nuestra casa, fue a visitarla un grupo de sacerdotesde la zona: D. Ángel, el cura del pueblo; D. Cremencio, sobrino carnal de ella y que tenía rasgos de carácter parecidos; y D. Florentino,hijo también del pueblo. Sentados todos alrededor de la mesa,charlaban amigablemente, hasta que D. Ángel, con el tono impositor de que hacía gala, empezó a contar anécdotas con las que ella no estaba conforme. Ni corta ni perezosa le dijo:- Mire: no me cuente más historias, porque es usted un poco mentirosazo.Al oírlo, D. Cremencio, que era muy campechano, dirigiéndose a nosotros con un gesto expresivo con su mano abierta, exclamó alarmado:- ¡ Nos mató!Y trató de terminar la visita. Excuso decir cómo se puso D. Ángel al llamarle mentiroso delante de unos curas que habían sido sus discípulos. Mi abuela trató de suavizar el calificativo anteponiéndole“un poco” pero no renunció a expresar su opinión, ni delante de tres curas, que en aquellos tiempos tanto predicamento tenían ante la gente.
Le gustaba también visitar a los enfermos, a los que procuraba entretener, si su enfermedad lo permitía. Con los niños era con los que más se volcaba. Para estimularles a tomar las medicinas, las probaba ella, diciéndoles que estaban muy ricas, aunque fuera aceitede hígado de bacalao, como el que yo tomé de pequeño que sabía a demonios.
Pero me viene la duda de que si esa costumbre de probar las medicinas era sólo para animar a los enfermos. Teniendo en cuenta que ella nunca estuvo enferma, ni tomó siquiera una aspirina, sospecho que lo hacía por la curiosidad de probar su sabor. Desde siempre la conocí sin un solo diente en la boca, ni dentadura postiza alguna.
A mí me maravillaba ver que, con sólo las encías endurecidas, lograba masticar los alimentos. Cuando en la mesa había un trozo de pan miejón, no tomaba a bien que dijéramos era para ella por no tener dientes. Para llevarnos la contraria, comía de cantero, como nosotros.
Como pasaban los años y no tuvo ni un pequeño catarro, mi madre consultó con D. Pepe, médico que tuvimos en el pueblo muchos años,sobre como actuar en un caso extremo. Con el gran conocimiento que tenía de la salud de cada uno, no le recomendó sino que procurara se levantara mi abuela todos los días: y que , si pasaba dos días sin ganas de hacerlo, avisara a la familia,pues se acercaba el final desenlace.
El pronóstico se cumplió al pie de la letra: y cuando fui a por elcertificado de defunción , me preguntó D. Pepe si mi abuela había tenido algún dolor o síntoma externo, para intuir la causa de la muerte. Ante mi respuesta negativa comentó:-¿ De que pongo que ha muerto?Después de pensarlo un poco, escribió: “causa de la muerte: debilidad senil.”
Si es cierto el refrán que dice: “no es más rico el que más tiene,sino el que menos necesita,” mi abuela fue millonaria por hacerle falta tan poco en los noventa y tres años que disfrutó de vida tranquila, sin el ajetreo y estrés que actualmente sufrimos. Envidio su suerte, al no tener en ese trance supremo ningún dolor ni fatiga alguna, muriendo placidamente como una vela que apaga la sola brisa de la naturaleza, que exige morir a todos los que hemos nacido.

En honor a ambas compuse este pequeño poema
.


El nombre de mis abuelas
era Nicasia y Patricia
mucho siempre me enseñaron
para valerme en la vida.

Mi abuela Nicasia fue
muy hábil en muchas cosas
pero a tratar bien la lana
le ganarían muy pocas.

Las pocas ovejas negras
que en el rebaño tenía,
aprovechando su lana
muchas prendas ella hacía.

Si la lana era muy fuerte
la tenía que cardar,
para que así preparada
mejor la pudiera hilar.

Los ovillos blanco y negro
al torcer siempre juntaba
y un hilo muy atrayente
sin teñir así lograba.

Con cuatro agujas hacía
los guantes y mantones,
para librar nuestras manos
de grietas y sabañones.

Tuvo mi abuela Patricia
en la cocina su fuerte,
y sin saber muchas cosas
asombroso don de gentes.

Cuando algún lechazo falló
su blanda carne nos daba,
procurando endurecerla
con mucha maña guisaba.

Los pocos barbos y peces
que este pobre río daba,
el fuerte sabor a lodo
con su guiso bien quitaba.

De todos nuestros mayores
buena enseñanza tenemos,
y nunca nos avergüencen
por mucho que progresemos