viernes, 3 de diciembre de 2010

TRES PEREGRINOS CURIOSOS
















Una fría mañana de Noviembre y con una niebla muy cerrada pasaron por nuestra puerta tres peregrinos muy diferenciados por su origen pero unidos por el anhelo de hacer el Camino de Santiago.
Uno era de Huesca, perito agrícola, que como español hacía de intérprete. Otro de Brasil, era ingeniero químico, que tenía que hacer uso del intérprete y el tercero de Estados Unidos, maestro que quería estudiar el castellano.
Como el primero era hijo de labrador, al ver los aperos de labranza antiguos que tengo retirados en el portalón, se acercó para verlos y preguntar por sus nombres.
Pasaron luego a ver las dependencias agrícolas donde tengo muchos cachivaches del oficio de los que sacaron un sin fin de fotografías y explicándoles el uso y funcionamiento de todos ellos. Este deseo de conocer cosas nuevas es uno de los incentivos que mueven a estos peregrinos a dar por bien empleadas todas las grandes fatigas y sacrificios que el tránsito del Camino lleva consigo.
Ya puede llover, hacer frío o caer chuzos de punta, que cuando ven cualquier cosa que pueda interesarles sacan la cámara, aunque la tengan bien guardada en el intrincado laberinto que todos portan en su mochila.
Como la mañana era fría les invité a que se calentaran en la gloria que Raquel estaba prendiendo. El nombre de gloria les llamaba la atención pues es como aquí tradicionalmente se llaman estas instalaciones tan antiguas que ya los Romanos las usaban con el nombre de hipocaustum y les servían para el mismo fin.
Al ser esta zona muy productiva en cereales se aprovecha como combustible la abundante paja que estos producen y que resulta muy barata.
Me dejaron una fotografía que sacamos con Raquel y comentaron que les encantaría la pusiera en mi blog.


Confortados con el calor y contentos de haber aprendido cosas de por aquí emprendieron la marcha en la que tenían programado llegar hasta El Burgo Ranero

jueves, 25 de noviembre de 2010

RECUERDOS MUNICIPALES: PRIMERA PARTE

El municipio de Moratinos lo han constituido el pueblo del mismo nombre, San Nicolás del Real Camino y los caseríos próximos de San Martín de la Fuente y Villátima.
Se da la circunstancia que yo, como nacido en San Nicolás, desde mi adolescencia recuerdo participar en las comunes celebraciones, que se hacían en los dos pueblos principales.
Si nos remontamos a los años 1936 al 1939 que duró la guerra civil, las manifestaciones que casi obligaba a hacer el gobierno, cuando se tomaba alguna capital importante, empezaban en San Nicolás, pero dada la proximidad, casi siempre terminaban delante del ayuntamiento, situado en Moratinos.
Con esto las autoridades municipales querían darles un marchamo oficial de todos los componentes del municipio. Quisiera prescindir de estas reuniones, un tanto forzadas por las circunstancias, y ahondar en los sentimientos personales que mi memoria recuerda.
El venir a Moratinos, especialmente los domingos y días de fiestas, constituía para chiguitos y mozos como una costumbre muy arraigada que se hacía casi inconscientemente, pues salir a la carretera y vernos en Moratinos era lo más natural para pasar la tarde y regresar satisfechos con este desplazamiento voluntario.
Este fenómeno social creo se debía a que en estos pequeños pueblos nunca hubo mucha juventud y juntándonos, en un pueblo tanto como en el otro, se formaba un grupo más heterogéneo que facilitaba el trato y diversión juvenil, tanto cuando se hacían bailes improvisados con pandereta o gramola, o simplemente paseando por la carretera.
Fue siempre tradicional en este ayuntamiento celebrar una fiesta el día de la talla de los quintos. Como entonces se apreciaban más las golosinas que ahora, recuerdo que alguna vez vinimos los chiguitos a “correr” los confites y almendras, que ese día el Sr alcalde tiraba desde el balcón del ayuntamiento. Con este detalle la corporación reunida en pleno ese día, quería que el ambiente de fiesta fuera general y no circunscrita a los mozos que se tallaban y a sus familiares.
Cuando el aguacil te entregaba la cartilla militar a tu nombre poco antes de la talla, te sentías por primera vez en tu vida como alguien que tenía la obligación de prestar el servicio militar. Después de la afiliación de cada quinto, se procedía a su talla y medida del perímetro torácico. El médico titular te hacía un somero reconocimiento y levantaba acta si alegabas alguna causa por la que creías no ser acto para realizar el servicio militar.
En este día tan especial nos reuníamos los quintos por la noche y entonábamos varias canciones y en especial recuerdo una que voy a transcribir.
Los quintos, los quintos,
se van a marchar ;
pobrecitas novias. ¡cómo llorarán!
Las que lloran son las madres,
que las novias no lo sienten ;
les quedan cuatro chavales,
y con ellos se divierten.

Tenía más estrofas pero siento no recordarlas.


Antes de suprimir el servicio militar obligatorio hubo unos años en los que algún avispado se libró del servicio militar alegando motivos de conciencia, que no era más que un pretexto para pasar seis meses cómodamente cerca de casa haciendo unos servicios sociales sustitutorios.
Sobre este tema compuse este pequeño poema que me parece oportuno incluir aquí.

¡Dichosos aquellos tiempos en que quinto me llamaban!
¡Dichosos los veinte años, quién de nuevo los pasara!
Con el haber del soldado el Estado te pagaba
todo el tiempo de la mili que en su servicio gastabas

Objetores de conciencia en aquel tiempo no había
pues este especial camelo ningún cuerdo se creía.
Felices aquellos tiempos que empezabas el flirteo:
no quiero lo que me dan , lo que no me dan sí quiero.



Para sufragar los gastos del secretario, el ayuntamiento de Moratinos está mancomunado con el de Lagartos. Según un secretario muy campechano que sirvió a los dos ayuntamientos, con el pretexto de que en Lagartos “no echaban puchero”nos acompañaba y dábamos buena cuenta a un par de pollos de corral guisados con lo que esta corporaciónf inalizaba esta fiesta.
Cuando entro en el salón de sesiones de esta ayuntamiento, recientemente restaurado, recuerdo perfectamente el conjunto deelementos que entonces conformaban su mobiliario.
Entrando a la derecha estaba la plataforma con la placa metálica numerada, con la que fuimos medidos varias generaciones al entrar en quinta. Un banco corrido de doble asiento servía para acomodarse a los muchos vecinos que asistían a las sesiones o reuniones generales.
En dos amplios armarios, con diferentes estanterías se archivaban las copias de actas y libros del registro civil.
Cuando llegó la concentración parcelaria, para mostrar los planos, fueron retirados de las paredes un buen mapa de España. También un completo cuadro con las medidas de capacidad de granos, líquidos y pesas tradicionales, con su equivalencia en el sistema métrico decimal.
No podía faltar la tradicional estufa de hierro fundido alimentada con carbón que se guardaba debajo de la escalera que unía las dos plantas.
Pero lo que mejor recuerdo es una pequeña estantería que conteníalos restos de libros que quedaban de una biblioteca fundada, según rezaba en una placa por D. Feliciano Borge Cuenca.







Por el año de fundación creo que fue en los años de la dictadura de Primo de Rivera, durante la cual la enseñanza primaria recibió un gran impulso, tanto por dotación de complementos didácticos, como escuelas y bibliotecas. Así mismo cursaron la carrera y la ejercieron un singular lote de maestros muy preparados, que renovaron la enseñanza.
De esto puedo dar fe, pues tuve la suerte de disfrutar de uno de ellos, D. Paco, cuya ejecutoria ya explico en mi libro y que fue sin duda el mejor maestro que he tenido.
Mi afición a la lectura hizo que pronto leyera los pocos libros que quedaban. El tema de ellos era muy variado y ameno.




















Recuerdo uno que se titulaba El Sabor de la Tierruca escrito en 1882 por Jose María de Pereda, al que se le tiene por el mejor escritor de las costumbres de la montaña donde nació.
Me agradó tanto su lectura, que a pesar de los muchos años transcurridos recuerdo perfectamente un pasaje del mismo, que con vuestro permiso voy a relatar.
Se trataba de un matrimonio de pastores, que se ganaban la vida cuidando un rebaño de ovejas en la alta montaña cántabra. Tenían una hija que nunca había salido del hogar de sus padres. Estos creyeron que había llegado el momento en que se relacionara con jóvenes de su edad. "Paréceme dijo el marido, que como el tiempo está bueno y el ganado “atilanta” bastante debemos bajar a nuestra hija al baile del pueblo".
Así lo hicieron, pero la falta de comprensión y mala uva que ha existido siempre, en especial en núcleos pequeños, hizo que los mozos del lugar se mofaron de su falta de picardía para saber desenvolverse en el ambiente juvenil, no sabiendo capear el temporal que se le vino encima. Dándose cuenta de ello el Sr Cura y otro Sr de capital que veraneaba allí, le echaron una mano y la sacaron del apuro.
Cuando regresó con sus padres a la montaña dijo llena de rabia en el armonioso habla cántabro: “Gente burra, gente cuchina. Amen cayese un rayu que les abrasase a tous menos al cura y al otru".

lunes, 22 de noviembre de 2010

RECUERDOS MUNICIPALES:SEGUNDA PARTE

Viviendo ya en Moratinos se celebraron las primeras elecciones democráticas, que constituyeron un acontecimiento por la novedad no exenta de misterio y algo de temor.












Este tenía su fundamento en que las últimas elecciones, ganadas por el Frente Popular, fueron el inicio de grandes desórdenes que culminaron en el alzamiento nacional.
Aunque el paso de los años mitigara el recuerdo, todavía prevalecía el ambiente tenso de la postguerra.
Al no estar demasiado lejos, llegaban hasta aquí los estampidos de las bombas que se usaron para la toma del frente norte. Contribuía a fomentar este ambiente el paso de camiones cargados con bombas por esta carretera, destinados al campo de aviación que se instaló cerca de Saldaña.
Por un descuido en la manipulación de las espoletas se produjo una explosión tan enorme, que no quedó ni rastro del camión que las transportaba, quedando en el suelo un cráter de considerable hondura.
Las detenciones que de tarde en tarde se producían y algún fusilamiento cercano tampoco contribuyeron a mejorar el ambiente tenso que se respiraba en todos los ámbitos.
En aquellas primeras votaciones se elegían a tres concejales que a su vez votaban al alcalde con lo que eran cuatro los componentes de la corporación. Todos tenían voto y en caso de empate decidía el voto de calidad del alcalde.
Fui votado concejal por el tercio familiar y con mis compañeros fuimos aprendiendo nuestro cometido, según las directrices que nos mandaban desde el gobierno.
Era tal la penuria de este, que cargaba los gastos de las elecciones a los ayuntamientos, como facilitar a los miembros de la mesa la comida del mediodía para que no se interrumpiera la votación. Como los ayuntamientos tampoco andaban muy sobrados de recursos alguna vez había que echar una mano.
Cuando a fin de año el secretario tenía que hacer los presupuestos le llevaba varios días. Para que no tuviera que desplazarse a su pueblo al mediodía los que vivíamos aquí le llevábamos un poco de vino de la cosecha y “descolgábamos” algún queso o chorizo, con lo que hacíamos una fugaz comida a nuestra cuenta. Más hete aquí que cuando volvíamos a casa con los restos, los vecinos nos decían que si también hoy habíamos tenido comilona.
Esta es la opinión de los que no estuvieron en estos cargos y piensan que todo es oro lo que reluce, pudiendo usar a capricho los fondos públicos.
Para demostrar lo contrario y que muchas veces se tenía que ayudar con el aval personal, detallaré el siguiente caso:

Cuando nos pusieron el teléfono, aunque no fue más que la instalación de una sola central para todo el pueblo,sentimos todos una gran satisfacción por disfrutar de este singular medio de comunicación, en especial los que teníamos los hijos fuera y podíamos comunicarnos mejor con ellos.






















Pasaron unos meses y recibimos en el ayuntamiento un apremio urgente para pagar la parte que le correspondía a este por los gastos de montaje de la línea y que ascendía, en aquellos tiempos, a la respetable cantidad de ochocientas mil pesetas.
En aquella ocasión el ayuntamiento no tenía remanente para hacer el pago. Bajo la amenaza de que nos cortaban la línea, tres miembros de la corporación de Moratinos tuvimos que ir a un banco de Sahagún y con nuestra garantía personal nos hizo un préstamo con lo que salimos del apuro.
En mis largos años de concejal alguna vez más tuve que avalar pequeños retrasos, por lo que me siento satisfecho de haber contribuido al bien común.
Quisiera contar el apoyo que todos los vecinos de Moratinos realizamos para el arreglo de nuestras calles.
Mi llegada a Moratinos coincidió con unos inviernos muy lluviosos que excitaron el brote de los manantiales, pues según parece han existido siempre en esta única calle que tiene el pueblo.
Según las crónicas del año 955 de la abadía de Sahagún, Moratinos fue fundado en terrenos pantanosos, cerca del arroyo llamado Ontanón, con otros detalles que ya expuse al comienzo de este blog.
A tal extremo llegó la abundancia de tollos y hojarones que se hizo imposible transitar por ella por lo que los vendedores ambulantes dejaron de venir. Tan solo el panadero, en un alarde de servicio, que todos agradecimos siguió viniendo. Dejaba el carro a la entrada y cargaba al hombro un saco de panes que iba repartiendo casa por casa. Si estos servidores no podían entrar lógicamente nosotros tampoco podíamos salir, no siendo a lomos de una caballería.
Cuantas veces en las crudas noches de invierno, si queríamos ir un rato a jugar a las cartas en casa del vecino, teníamos que valernos de tablones y linternas si queríamos cruzar la calle. Las albarcas eran un complemento imprescindible















Ante esta situación el Sr alcalde bajaba a Palencia donde le daban pequeñas ayudas, que intentábamos aprovechar lo mejor posible. Se concertó con el jefe de estación y capataz de obras de Sahagún para que nos dejasen traer la carbonilla que las locomotoras dejaban en las tomas de agua al purgar sus calderas.













Allá íbamos con nuestras parejas de mulas a cargar los carros con la negra carbonilla, que procurábamos descargar sólo a un lado de la calle para hacer un carril de emergencia,muy útil y práctico para transitar por el barro que era nuestro acompañante durante los largos inviernos que aquí padecíamos.
Pasaron los años y cuando ya casi todos teníamos tractor, tuvimos que ampliar el firme, pues este vehículo requiere uno más amplio y estable para su tránsito. Como entonces todo tendía a progresar, en la renfe llevaron a cabo una renovación de las vías y el balastro que quitaban para reponerlo con piedra nueva les estorbaba.
Siempre con alguna propina nos lo dejaban traer con los remolques y logramos afirmar definitivamente las calles hasta que llegó la época del cemento.
Antes de esta, los de Extensión Agraria de Villada nos aconsejaron que debíamos poner antes la red de acantarillado y agua corriente en todo el pueblo.
















Con mucha ilusión y una subvención de cuatrocientas mil pesetas, que concedieron a la Junta Vecinal, empezamos la obra con la prestación personal de todos los vecinos y la dirección de Extensión Agraria.
Con la subvención tuvimos para pagar la máquina que abrió las zanjas y comprar los tubos, gomas y demás material necesario. Toda la mano de obra corrió a nuestro cargo y aunque no lo habíamos hecho nunca con buena voluntad y alguna inevitable pequeña bronca, cada uno aportamos lo que mejor podíamos hacer, encontrándonos con verdaderos manitas que pusieron la red de agua corriente tan bien que apenas hubo fugas.
Muchos pueblos que no pusieron la prestación personal y lo dieron a un contratista que gastó la subvención en realizar la mitad de la obra, teniendo los vecinos que contribuir con una fuerte aportación económica si quisieron rematarla.
Con este mismo sistema antes aludido, comenzamos a dar de cemento todas las calles en dos etapas, pues los gastos del hormigón suponían bastante dinero. No obstante cuando vino a ver las obras el presidente de la Diputación nos felicitó y no se explicaba como con tan poco dinero habíamos dado tantos metros cuadrados de hormigón. Actualmente esta buena costumbre de la prestación personal se ha perdido, no sé si por que nos vamos haciendo más viejos y cómodos o porque el Estado pone a nuestra disposición más medios económicos.
Quisiera comentar ahora el principal problema que tienen los pueblos de esta zona de Campos y en general los de todo el centro peninsular, que es la tan traída y llevada despoblación.
Todos los partidos políticos marean la perdiz con este problema, pero ninguno intenta corregirlo con el único medio que está probado que ha dado buenos resultados.
Según nos cuenta la historia en toda época pasada cuando los reyes y gobernantes veían que una zona se iba quedando despoblada, acudían a zonas densamente pobladas y trasladaban a ellas familias jóvenes a las que facilitaban casas donde vivir, enseñanza para sus hijos y facilidades para emprender una nueva vida acorde con sus actitudes.
Actualmente el Estado con poca visión de futuro no sé si debido a no perder unos pocos votos, concede ayudas para cualquier petición que se le haga sin tener en cuenta la proyección de futuro que puedan tener.
Se da la paradoja que hacen parques infantiles donde no hay niños, complejos deportivos donde la población pasa de sesenta años y otras muchas extravagancias donde se gasta el dinero sin provecho alguno.
Quizá se puedan salvar de esta hecatombe los pueblos por los que pasa el Camino de Santiago, como San Nicolás con sus dos establecimientos ya en marcha y otros dos que se están construyendo en Moratinos. Quizá estos puedan subsistir con el paso de peregrinos, dando ocupación a un mínimo de la población, pero que no podrá remediar la despoblación galopante que parece ser no importa a nadie poner los medios para corregirla.
No he querido poner nombres y apellidos a todos los que he relatado en estas memorias por no herir susceptibilidades y poder expresarme con más libertad.



Al finalizar estos recuerdos estimo que todos los que pasen por algún cargo en estos pequeños municipios, sólo por la pérdida de su tiempo, merecen nuestro respeto y a casi todos los compañeros de mi promoción, que ya no están con nosotros, les dedico estas líneas como un pequeño homenaje a su memoria.

domingo, 21 de noviembre de 2010

LA CARRETERA VA ACABANDO CON LA GENTE



El pasado 8 de Noviembre ocurrió un desgraciado accidente en la carretera cerca de Salas de los Infantes (Burgos) en el que falleció Dña JuliaTejerína Santos de 31 años, profesora en el colegio de dicha localidad.
Sus afligidos padres Francisco y Julia,su familia y todos los vecinos de este pueblo de 22 quedamos conmocionado por la triste noticia, pues al ser tan pocos sus convecinos parece que nos toca a más el sentimiento de dolor por tan sensible pérdida.
Parece que con la cantinela de oír todos los días el número de muertos en la carretera no nos afecta a nosotros, pero por desgracia con este caso nos debe poner en guardia y extremar las precauciones al conducir, pues esta maldita lotería nos puede tocar a cualquiera el día menos pensado.
Se da la circunstancia de que esta familia tiene bastante similitud con la mía, por tener varios miembros dedicados a laenseñanza. En varias ocasiones cambiaban opiniones sobre temas de su profesión dando cuenta de su quehacer diario.
Por la experiencia vivida con mis hijos siempre aconsejaba a Julia y a su hermana Cristina que preparasen bien las oposiciones y no tuvieran reparo en presentarse en cualquier lugar de España, por lejos que estuviera.
Por eso esta tragedia nos ha afectado más al ver que, después de afrontar el esfuerzo que toda oposición lleva consigo y estar bien colocadas, viene el destino fatal que cada uno tenemos a truncar la vida de Julia, que era una maestra ejemplar y muy feliz ejerciendo una profesión para la que estaba muy capacitada.
Esta triste noticia corrió como la pólvora por toda esta zona,donde tenía muchos familiares y amigos, que vinieron al masivo entierro en tal número que ni la iglesia ni el cementerio pudo albergarles, teniendo que mucha gente seguir la ceremonia en la calle.
Resultó una ceremonia muy entrañable al oír las dedicatorias que cinco alumnos y una profesora del centro de Salas de los Infantes la dedicaron en el funeral.
También en el cementerio depositaron varias coronas de flores, expresión del cariño que tenían a su profesora en el centro.
Rebeca, que como mujer expresa mejor los sentimientos que los hombres, tiene en su blog de inglés que se puede ver en su traducción al español un emocionado relato donde cuenta su amistad con Julia, acompañada de su fotografía y una emocionada descripción del suceso,que aconsejo leer por ser una buena expresión de sus sentimientos personales y los de todo el pueblo.


Descanse en paz esta singular hija del pueblo de Moratinos y a sus padres y familia mi más sentido pésame y el de mi esposa e hijos.

viernes, 29 de octubre de 2010

SEMENTERA DE ANTES Y DE AHORA
















Cuando damos nuestro paseo diario por el campo vemos a los labradores afanados en la siembra de sus fincas.
Este año, debido a que ha llovido por aquí a tiempo, estas labores se hacen muy bien. Contribuyen a ello la variedad de aperos de tractor que dejan la tierra muy bien preparada para recibir la semilla. Aunque esta no nazca ahora, porque las diferentes labores de la tierra la dejan sin humedad, a poco que llueva en otoño germina con fuerza y uniformemente.
Esto debió de ser siempre así, pues oí decir a mis mayores, que lo importante era “preparar las sopas que el caldo ya vendría.” Con esta metáfora recuerdo cuán diferentes eran las sementeras de antes y las de ahora.
Esta diferencia la puedo comentar con todo detalle, pues por mi edad me ha tocado vivir las dos etapas.
La mayor diferencia que existe entre el laboreo mecánico actual y el antiguo de tracción animal, es que se hace en menos de la mitad del tiempo. Tampoco es comparable la tranquilidad y comodidad que te da levantar los pies del suelo conduciendo un tractor, que cada vez son más perfectos y sin esfuerzo físico obedecen las órdenes que tu consideres más convenientes.










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En cambio con las mulas, tenías que ir andando detrás del apero y en el caso del arado sujetando sus manillas y aguantando el mal piso por los cavones en el tiempo seco, o chapando el barro en el húmedo. Además como delante de ti llevabas a dos seres vivos, que aunque les llamamos animales, el instinto de conservación les hacía aprender mañas para mitigar en lo posible el tremendo esfuerzo a que se veían sometidos.
Si consentías y aceptabas sus tretas estabas perdido y tenías quedemostrarles quién era el que mandaba. Utilizando la inteligencia que ellos no tienen tienes que intentar contrarrestar sus tretas con algún invento, o aplicándoles fuertes castigosen los que tienes que usar la fuerza física.
Para labrar casi la misma tierra que ahora se necesitaba reponer con frecuencia las mulas de labor. Esto se hacía preferentemente en las ferias, lo que resultaba más económico que en las cuadras de tratantes, por lo que estaban muy concurridas.
Había mucha gente que vivían de ellas, como tratantes corredores, correates y demás farándula, que infestaban las ferias con su acción maléfica.
Gracias a la mecanización se ha acabado con todo esto y ahorrado un sin número de horas en el campo.
Como en los meses de Octubre y Noviembre los días son más cortos había que aprovechar las horas de luz para rematar cuanto antes la sementera.
Aunque hay muchos refranes sobre este tema, citaré sólo tres, por ser los más usados en esta comarca. “Por San Froilán siembra tu pan”, "Por San Simón lo bueno y lo mejor” y "Por San Clemente alza la mano de tu simiente”




















En ello se indica que el mejor tiempo para hacer la sementera está entre los días cinco de Octubre y veintitrés de Noviembre, siendo la época óptima sobre el veintiocho de Octubre.
Como el tiempo algunos años no acompañaba se acortaban los días y había que compensarlo con un trajinar nocturno. La falta de luz eléctrica se sustituía por la de un candil de acetileno o carburo, como se le llamaba comúnmente.
Al atardecer, después de aprovechar los últimos resquicios de la luz solar se regresaba a casa, donde, después de atender las labranzas, se cenaba. Luego se iba a la panera a “hacer la piedra” que consistía en mojar la simiente con “piedralipe”que era sulfato de cobre disuelto en agua, y se lo dejaba en reposo hasta el día siguiente.















Sobre las cuatro de la mañana empezaba la nueva jornada envasando la simiente en “talegas” que eran sacos largos de lona propios para el transporte a lomos de las mulas.
A continuación se almorzaba concienzudamente con un buen plato de sabrosas patatas con carne que te daba calorías para estar trabajando hasta el mediodía.





Mi madre es la primera de la izquierda













Intentaré explicaros este plato: Mi difunta madre que tenía una mano especial para los estofados, preparaba la víspera las raciones de carne que fueran necesarias en un puchero de barro tapado con una pequeña cazuela de barro llena de agua.
Al rescoldo de la lumbre de paja le daba unos movimientos especiales para que se pasara uniformemente y lo dejaba reposar hasta el día siguiente.














Con qué grata nostalgia recuerdo las disputas que mis hermanas tenían por no levantarse tan temprano, y proponían a mi madre que lo podían hacer la víspera. Pero ella las razonaba que las patatas tenían que pelarse al tiempo de cocerlas, para que nuestro almuerzo estuviera siempre en su punto. Con mucha diplomacia las proponía que una se encargara de hacer la cena y a la que la gustara más madrugar hacer el almuerzo. Con esto las quería inculcar el hábito de responsabilidad que siempre tuvieron y que aprendieran a cocinar correctamente en cualquier circunstancia. El secreto de estas patatas con carne estaba en el buen gusto que las daba la carne de oveja que matábamos de nuestro rebaño, engordadas con la espiga y yerbas que se dan en estas rastrojeras castellanas.
Una vez que dábamos buena cuenta de este plato aparejábamos las mulas y cargábamos sobre sus lomos las talegas de simiente. Lo difícil era buscar el equilibrio que tenía que hacer la talega que iba sola, para que no se cayese, ya que la otra, al ir montado encima, era fácil promediar el peso.
Según la distancia de la finca se salía antes o después, pero siempre la llegada era poco antes de que empezara a verse. Colocada la simiente repartida por toda la tierra, se enganchaban los aperos y mi buen padre se colocaba la sembradera que pendía de su hombro y ofrecía a las parejas un bocado de simiente. No sé si esta costumbre tenía un objeto curativo por contener sulfato, o era la costumbre de cuidar bien a sus labranzas.
Con un atisbo de luz nos poníamos en marcha. Mi padre delante, sembrando a boleo, y nosotros cubriendo la simiente con dos gradas tipo araña, que llevaban cada una de calle un metro aproximado.





Era tal la destreza de nuestro buen sembrador que llevaba más paso que las mulas y en toda la mañana no éramos capaces de alcanzarle.
Según me decía para que aprendiera a sembrar, la mano tenía que entrar decidida en la simiente y coger la mayor cantidad posible. Luego, calculando el recorriendo del brazo, ir soltando esta por entre los dedos pulgar e índice para hacer como un abanico de simiente que empezaba en tus pies y acababa tocando algún grano en tu oreja.
Aprendí a sembrar a boleo, pero no con la perfección y rapidez que él tenía. Pero con la llegada de las máquinas sembradoras, esta faena ancestral se perdió, como tantas otras.
La cantidad de la tierra cultivada en el núcleo principal de la Tierra de Campos, cuyo punto central se sitúa en Villalón, creo que habrá sido la misma cultivada por los Romanos, que ya apreciaron las buenas condiciones de esta zona para el cultivo del trigo.
Si lleva el título de “Tierras de pan llevar " era porque su buen trigo candeal se lo llevaban a todas las naciones de su vasto imperio. Alrededor de esta zona privilegiada se extiende una zona de páramos y montes bajos que fueron roturados cuando, después de la guerra, sufrimos el bloqueo de Europa.











En 1951 un buen ministro de agricultura del gobierno de Franco, llamado Cavestany, para intentar compensar el déficit de alimentos, implantó la ley de la reserva, que incentivaba con doble precio aquellas producciones que se lograran en terrenos nuevos, en donde nunca había entrado el arado.
Como de azúcar no andábamos muy sobrados, ya que se consumía negro y apenas refinado, se impusó la moda de hacer pozos para producir remolacha en estos nuevos regadíos, que también llevaban el doble precio.
Como la naturaleza no entiende de leyes ni subvenciones, la mayoría de estos pozos han desaparecido, pues la capa freática de esta zona es muy pobre y si se realizan nuevos regadíos es trayendo el agua de ríos o pantanos caudalosos.
Estas diferencias de las sementeras podrían muy bien extenderse a otras facetas de la vida, en las que el hombre siempre ha logrado adaptarse al medio en que le ha tocado vivir.


Que esta evolución favorable, que siempre acompañó al hombre a lo largo de toda su existencia, continúe como hasta ahora en beneficio de todos.

sábado, 23 de octubre de 2010

REFLEXIONES FINALES

Después de esta relación de las doce poblaciones que hemos recorrido, podemos darnos una idea de esta zona muy importante de Andalucía. Comentaré algo del desarrollo de esta excursión, que en términos generales, podemos considerarla satisfactoria.
Al finalizar las excursiones de día completo se notaba un ambiente de cansancio por ser demasiado amplio el conjunto de visitas realizadas. Las excursiones de medio día resultaban más llevaderas por tener en el hotel un tiempo de descanso.
Quizá debido a muchas adjudicaciones tardías de plazas por renuncia de las sorteadas, haya sido la causa que a los de Palencia nos haya tocado rellenar con trece y seis plazas dos autocares diferentes que se completaron con los de Ávila.
Esto que a simple vista no parece tener importancia, sí la tiene, pues en principio coarta la libertad del diálogo que se establece más pronto.














Como apoyo a esto diré que delante de los asientos que ocupábamos nosotros en el autobús teníamos de compañeros al lado derecho un matrimonio de Ávila y al izquierdo otro de paisanos nuestros Calixto y Carmen, residentes en Calzada de los Molinos, pueblo cercano al nuestro.














Por descontado que el trato con nuestros paisanos fue desde el primer día muy franco y efusivo. En cambio con los de Ávila, que fueron correctos en todo momento, no se estableció ese trato familiar que necesitamos los jubilados para contarnos nuestras vidas, hasta dos días antes de finalizar la excursión.















Victorino y Cecilia matrimonio también de un pueblo que dista de Moratinos unos seis kilómetros, Población de Arroyo. Aunque iban en el autobús que llevaba solamente seis palentinos,enseguida nos conocimos y pasamos buenos ratos preguntando por muchos conocidos de nuestros pueblos, comentando temas comunes de nuestro quehacer en el campo.
Esperamos que este encuentro nos sirva para continuar nuestra amistad,que extendemos a sus jóvenes hijas, que conocimos en Palencia. Con mucho afecto ofrecimos nuestra casa a estos dos matrimonios paisanos,con los que hemos pasado una semana juntos disfrutando de estas vacaciones.
Con mucho celo nuestra cuidadora Julia nos atendió en muchos desplazamientos, echándose en falta que la guía local no nos acompañó muchos días en los que podíamos haber convertido las tediosas horas de autobús.
Agradezco a Julia su buen deseo de que me saliera bien el resumen de los apuntes que me veía coger todos los días. Aquí tiene la prueba para que lo juzgue. El hotel Puente Real no anda muy sobrado de actividades culturales. Tengo observado en los muchos años de mi jubilación, que cuanto mayor es el hotel menos atención se tiene en esto. Se da por sentado que a los turistas extranjeros sólo les interesa el buen plato y tostarse con avaricia con nuestro sol. No se tiene en cuenta que acaso la mitad de su clientela, sobre todo en esta época,nos interesan otras cosas que no son tomar el sol puesto que lo tenemos en abundancia en nuestros pueblos.
También me he dado cuenta que cada vez se aprovechan menos las aptitudes que tienen muchos mayores para cantar, recitar y contar chistes con la gracia especial que muchos tienen. Un señor de Ávila nos lo demostró con creces y todos se lo agradecimos.
Este fenómeno no sé si se debe al pensamiento juvenil, que con esnobismo nocivo nos quieren contagiar, o a la pereza de los animadores para organizar toda clase de competiciones de juego de salón novedosos y organizar, como antes, verdaderas veladas culturales,que se hacían con preferencia la última noche de estancia.

En los hoteles del norte, como los de Galicia, Asturias y Santander, menos contagiados del frenético avance turístico, quizá están más atrasados en las nuevas técnicas que se han implantado en toda la costa mediterránea, pero conservan un no sé que del ambienteque se respiraba antes en estos establecimientos.
Con estos razonamientos quizá alguno me quiera catalogar como antiguo pero nada más lejos de la realidad pues con mis ochenta y tres años de edad afronto el escribir un extenso blog en internet con ilusión juvenil.
Cuando nos llegan los datos de personas que visitan este blog, tanto mi mujer como yo casi no podemos creer que tengamos un promedio de cincuenta lectores diarios, que en la mayoría de los casos se quedan en la cómoda postura de lectores. No falta quien pone algún comentario que compensa nuestro trabajo agradeciéndolo de veras.
Somos conscientes de nuestras limitaciones tanto técnicas como literarias. Las primeras se deben a que por vivir en un pueblo tan pequeño, no tenemos línea adecuada en el teléfono. En cuanto a las literarias las suplimos con nuestra buena voluntad de agradar a los lectores y con vuestra benevolencia seguiremos escribiendo de nuestras Vivencias en Moratinos

MÁLAGA, ANTEQUERA, BENALMÁDENA...

M Á L A G A

Con un guía local empezamos con la visita a la catedral, que a pesar de las mezclas de estilos resulta interesante. La época en que se construyó, 1538,coincidió con las conquistas y retrocesos que los cristianos se vieron obligados a realizar. Esto, unido muchas veces a falta de recursos, les hizo abandonar las obras varias veces a lo largo de 250 años, que duró hacer lo actualmente construido.














La torre que falta, contaba nuestro guía con cierta guasa, se gastaron el dinero en arreglar los caminos, aunque también hay otra versión más romántica. Dice que se mandó dinero como ayuda para la guerra norteamericana. En el primer siglo de su construcción llevó la dirección un hijo arquitecto del afamado escultor Gil de Siloé. Al renovarse las obras un siglo después las dirigió el arquitecto José de Bada. Este cambio de dirección se ve materializado en las columnas interiores, que están empalmadas.
Preguntamos al guía sobre esto y nos dijo que había sido interesante nuestra observación, pasando luego a explicárnoslo. En todas las bellas artes como pintura , escultura, arquitectura etc, existen unos cánones o reglas por las que se rigen, poniéndonos un ejemplo en escultura. Una estatua para estar bien proporcionada tiene que tener una altura igual a la de siete cabezas o siete y media de la misma. En arquitectura tienen que guardar una proporción entre la anchura de un edificio y su altura. En este caso el nuevo arquitecto estimó que no se cumplía este requisito. Para subsanarlo tuvo que valerse de unos suplementos cuadrados, llamados dados, para que la bóveda quedara a la altura conveniente.















También nos explico los llamados "cubillos”que según se ve en la foto que saqué, son como dos torretas semicilíndricas que adornan una puerta de entrada y sirven además para soportar el peso de los muros. El adorno más llamativo de esta catedral son las quince capillas que exhibe en su contorno. Todas tienen una ornamentación diferente según sea el motivo de su devoción.
Una está dedicada a la Virgen del Pilar con motivos aragoneses. Otra a los caídos de la guerra civil, con un estilo herreriano muy sobrio. Otra a la Virgen de los Dolores con una imagen esculpida en mármol blanco, casi igual a la célebre Piedad de Miguel Ángel. Y otra dedicada a los mártires San Ciriaco y Santa Paula patronos de Málaga.











Pero lo que más nos impactó fue una capilla que tiene como elemento principal un excelente cuadro de la decapitación de San Pablo. Muy pocos habíamos visto un cuadro con este tema. En él se ve al fondo del cuadro la excitación del público que presencia la ejecución.En el centro el cuerpo junto al verdugo ejecutante y en el fondo oscuro del suelo la cabeza que tiene luz propia. Sobre este episodio nos aclaró que sólo hay dos santos en la iglesia católica que hayan sido decapitados. San Juan Bautista por una petición de la concubina de Herodes y esta de San Pablo, que como ciudadano romano, hizo valer su prerrogativa de ser decapitado, en vez de la ignominiosa y lenta muerte en la cruz, que sufrieron los mártires de aquella primera persecución.















Después de esta minuciosa visita a la catedral, fuimos a la Alcazaba, que, como todas para su objetivo defensivo, está dotada de una antigua muralla que levantó en el siglo Xl el rey moro Valín. De su época romana se conserva el anfiteatro y graderío en bastante buen estado. También se exhiben objetos de la última dinastía Nazarí, cuyo último rey Boabdíl entrego Granada a los Reyes Católicos.


A N T E Q U E R A

Por ser esta ciudad importante nudo de comunicaciones siempre fue muy deseada por todos los pueblos que por esta región pasaron. Presenta un aspecto muy homogéneo y destacan sus treinta iglesias,muchas de ellas levantadas sobre las antiguas mezquitas. El arte en general que domina en todas las iglesias es una mezcla de andaluz ycastellano. El Cristo de la Salud es el patrono de la ciudad y en su escudo como principal signo destaca una ánfora de azucenas. A los Reyes Católicos, cuenta la leyenda, cansados de guerrear se les apareció la Virgen y les aseguró que al día siguiente lograrían la conquista. De entonces viene la frase “salga el sol por Antequera y sea lo que Dios quiera”


















Pedro Espinosa, poeta y natural de aquí, tiene una estatua y lápida frente a la colegiata de Santa Maria la Mayor.
En otra plaza importante se levanta una estatua ecuestre cuya lápida recuerda,"FernandoI el de Antequera, infante de Castilla, rey de Aragón 1339-1416.”


















M I J A S

Una ciudad con mucho movimiento turístico y constituye uno de los ejes económicos de la Costa del Sol. Su crecimiento ha sido tan rápido, que al inicio de los años cincuenta no tenía más que siete mil habitantes, frente los cincuenta mil en la actualidad.















En esta ciudad es donde he visto más movimiento del típico coche andaluz de caballos y un buen número de burro-taxis, que hacen las delicias del que nunca se montó en alguna caballería.
En el símil de un carromato antiguo han montado un museo de miniaturas, con alguna muy interesante.
Al aumentar tanto su poblaciónen el año 1841 tuvo lugar la separación de Fuengirola de Mijas como término municipal independiente.
También aquí sufrieron el ataque de la filosera a finales del siglo XIX, que acabó con el cultivo de la vid. En el año 1948, antes de la explosión turística tenía una buena y avanzada agricultura con el desarrollo del agua, pues proliferaron las acequias, albercas, norias y pozos.
Su patrona la Virgen de la Peña es venerada en una ermita cavadaen la roca viva. Por fuera esta cubierta de abundante hiedra, que sólo deja al descubierto un cuadro de la Virgen y su nombre.





















B E N A L M Á D E N A


Esta ciudad tuvo su origen en un yacimiento minero. Está ubicada en la ladera de la sierra de Mijas a 280 metros sobre el nivel del mar. Su teleférico se ha convertido en una de las principales atracciones turísticas del municipio. En él se sube hasta la cima del monte Calamoro. En ella está instalado un criadero de aves de presa. Destacan dos hermosos ejemplares del águila blanca cuya imagen figura en el escudo americano. Con halcones y búhos reales, nos dieron una explicación de la manera de cazar de estas aves.

















P U E R TO M A R I N A
Es un puerto moderno en pleno corazónde la costa del Sol. Esta a solo diez millas del Estrecho y ofrecetodos los servicios de los mejores puertos mediterráneos