domingo, 27 de febrero de 2011

SEGUIMOS EN CANARIAS
















Al dejar Portugal el avión tomó una recta a las Canarias por el Atlántico, sin tocar las costas africanas.
En pleno mar la visibilidad era nula, pues la altura obligatoria de los reactores es mayor que la capa de cúmulos nimbos que cubría todo el mar, dando la sensación de navegar sobre una capa de espuma, que sólo es traspasada cuando el avión desciende para tomar tierra.
Después de tres horas y cuarto aterrizamos en el aeropuerto de Tenerife, Princesa Sofía situado al sur de la isla, que es mayor y mejor situado que el de los Rodeos en el Norte.
Después de la cena y descansar, a la mañana siguiente asistimos a la charla orientativa y concretamos las excursiones a realizar.
Descartamos la del Teide por haberlo visto hace cinco años. Este año su punta nevada se divisa en toda la isla como un vigilante permanente. Según nos dijeron la nieve deshecha dificulta bastante la marcha por sus veredas de aproximación.
El Viernes día 4 visitamos la capital de la isla que es Santa Cruz de Tenerife, ciudad que cogió mucha importancia por ser el puerto comercial mejor de la isla y muy estratégico en la ruta a América.


















En un monumento que tiene en memoria de los caídos incluye a todos sin excepción. También vimos el monumento dedicado a los defensores de su puerto que hicieron retroceder al valeroso almirante Nelson, en cuya batalla perdió un brazo de un cañonazo.
Nos tocó ese día una guía que tenía mucha gracia y treinta años a la espalda en el oficio. Comentaba que a un yerno que tenía inglés le recriminaba que ellos siempre tergiversaban la historia a su favor, como que en el monumento de Trafalgar Square,en Londres, Nelson figuraba con los dos brazos siendo mentira, pues el que perdió en Tenerife no podía figurar en ese monumento por ser anterior a la batalla de Trafalgar.














También nos gustó mucho la talla en bronce de un monumental rostro, cuyos ojos te miran de cualquier ángulo.
Como adorno de un gran parque tienen un cierre de tres arcos unidos, muy bien logrados, donde nos sacamos unas fotos,














En varias iglesias tienen buenos retablos y la Virgen Inmaculada siempre la representan con una gran media luna plateada a sus pies. También lucen unas pequeñas pero bonitas vidrieras contrastando con la oscuridad de las iglesias que en general no tienen un estilo definido.















Vimos una plantación y bodega de uva de malvasía que es la misma planta que aquí se cultiva, con la que elaboran un vino muy dulce y agradable al paladar.
Las cepas para preservarlas del viento, las rodean con unos semicírculos de piedra.
















El Sábado día 5 fuimos de excursión a la reserva natural protegida de Masca. Su principal población es Garachico de 2500 habitantes, que son una mezcla de los diferentes pueblos que pasaron por esta zona salvaje y dotada de exuberante vegetación.






























Las carreteras son muy quebradas y tan estrechas, que si se encuentra un autobús y un turismo, este tiene que meterse en la cuneta y pasar a milímetro de la roca.
Algunos jóvenes de por aquí alquilaron coche, pero al primer apretón de estos desistieron. El circular por estas carreteras no es cuestión de pericia sino estar acostumbrados a ellas.
Para aprovechar la cavidad de los volcanes la han convertido en depósitos de agua dulce, que llevan allí por tuberías que recogen los pequeños manantiales que salen de sus pronunciadas laderas.
También aquí llaman silos a pequeños depósitos donde guardan los pocos cereales que producen a pequeña escala. Los plátanos los defienden de los vientos con paredejas agujereadas.
La caña de azúcar también se da ahora ya en pequeñas cantidades pues el cultivo de la remolacha le hace mucha competencia. También algo de plantas aromáticas en pequeñas superficies abonados con carbonilla especial, que sacan de las capas más negras de la lava para aprovechar sus nutrientes.














Nos llamó la atención varias parcelas que tienen dedicadas a los higos chumbos.
Más no sólo aprovechan sus frutos sino que también, con mucha paciencia, recogen un animalito muy pequeño que parasita esta planta llamado “cochinilla”.
Antiguamente era de donde se sacaba el tinte de color púrpura muy apreciado porque sólo se usaba en los ornamentos de reyes y cardenales.
Actualmente aquí este cultivo ya no es rentable comparado con los sueldos que deja el turismo quedando relegado a países pobres de América.
Por ser un tinte natural no se suele usar más que en las barras de labios y cosmética de alta calidad. Con el invento de la purpurina sintética, más barata, ha perdido importancia este tinte.
Existen unas casas como las que aquí llamamos rurales, que el cabildo de las islas autoriza, por una temporada, a dar albergue a turistas, que aprecian mucho la comida hecha con productos que ellos cultivan.















También vimos unos acantilados gigantes tan altos y verticales que cuando la acción del mar los erosiona es tal la cantidad de material vertido al mar, que produce como un sunami notándose en todo el archipiélago.

El Lunes día 7 tuvimos una excursión de día completo para dar la vuelta a la isla en barco. Ver los delfines que merodean en estas aguas y hacer el típico rito de montaren camello.
En un barco acondicionado recorrimos las costas hasta llegar a una zona que, de cuando en cuando, aparecen grupos de delfines y unas pequeñas ballenas.














Cuando el capitán avistaba algún grupo daba la voz y todos queríamos sacar fotos pero pocos las logramos, pues a estos animales no se les ve más que cuando salen un momento para respirar tenuamente y es difícil captarlos con la cámara.
Comimos en un restaurante que tiene como atracción turística un rebaño de camellos preparados con un aparejo para dos personas.
Primeramente les hacen echarse y una vez acomodados los viajeros en los dos asientos laterales bien sujetos, les dan la orden de levantarse, que es cuando más se bambolean, pues el camello se levanta primero de las patas traseras y parece que te va a tirar por las orejas. Pero lo tienen bien calculado y una vez en pie el camello tiene un andar muy rítmico y con el balanceo los que no montaron nunca un animal lo pasan bomba, no exento de algún pequeño susto.
Para aumentar el jolgorio de la marcha, si quieres te ponen una túnica y un turbante para que parezcas un nómada del desierto.



















En todas estas islas se matan la cabeza por inventar algo novedoso para atraer el mucho turismo que los visita.

1 comentario:

corito60 dijo...

Me he tronchado de risa al veros montados en el camello con esos aires beduinos. La verdad que mientras el cuerpo aguante no os debéis privar de conocer nuevos lugares. Los reportajes de Canarias están muy bien y bien ilustrados, con muchas fotografías. Vivir a tope el presente, Carpe Diem, como decían los romanos, que de eso sabían un rato.
Un abrazo. Carlos.