viernes, 11 de junio de 2010

LAS LABORES DEL CAMPO

Aquí recuerdo, en estos versos,
los tiempos de labrador, cuando tu labor se veía recompensada montando en aquel tractor y viendo lo que podías hacer a lo largo del día.















Ancha es Castilla, se dice;
que invita a meditación,
con sus espacios abiertos,
que ensanchan el corazón.

Cansado de dar más vueltas
de la tierra alrededor,
busco el remanso preciso
que me da la rueda el tractor.

Allí el solillo me daba
y el aire puro también
mi comida estaba fría
pero muy rica a la vez.

Manantiales en el campo
con agua para beber
allí también me acercaba
para quitarme la sed.

En el fardel también llevo
además de la fiambrera
botella de medio litro
del vinillo de la tierra.

Pues el vino siempre fue
con mucha moderación
el complemento ideal
de una buena digestión.

Mi mujer con gran cariño
mucha comida me daba
y aunque soy de buen comer
casi nunca lo acababa.

Y como manda la dieta
y de nada me faltara
alguna fruta del tiempo
en el fardel encontraba.

Con las fuerzas ya repuestas
prosigo con la faena
para hacer buena labor
a las tierras que me quedan.

Con tres surcos cada vuelta
la tierra muy bien arada
que el primer tractor que tuve
más potencia no me daba.

Tenía el color azul
y Ebro era su marca
con muy poco combustible
mucha labor realizaba.

Los arados de Camina
que en Palencia trabajaba
en aquel entonces eran
lo mejor de la comarca.

1 comentario:

Maripaz Brugos dijo...

Modesto, que bonito poema...cuantos recuerdos acuden a mi corazón leyendo tus bonitas letras.

Me ha encantado la ruta de la montaña palentina.

Entra en mi baúl, he puesto un vidéo de las fiestas donde están Carlos y Rita.

Un fuerte abrazo para Raquel y para tí.