viernes, 23 de octubre de 2015

POLÉMICA DE LA SIEMBRA DIRECTA

  


Ya hace años que se quiso implantar esta nueva técnica y por los resultados obtenidos no deja de ser alabada por unos y denigrada por otros.
Acaso en estas fincas bastante grandes que ha dado la concentración, al tener varias clases de tierra no se adapta a todas ellas con la misma uniformidad, por lo que los resultados obtenidos sean  también diferentes.
También la duración de este método dicen que influye a su favor cuantos más años se practique mejor, pues la tierra se va enriqueciendo con las lombrices y demás agentes microbianos que ella cría y también con la acumulación de los deshechos vegetales cuando se descomponen.

Cerca de Moratinos se labra una finca que lleva con siembra directa unos doce años con buenos resultados. Pero en este caso se trata de una tierra más bien pequeña, pero el terreno arcilloso que contiene es de la mejor calidad de las parcelas colindantes, y homogéneo en toda la superficie.



En varios ensayos que se han hecho en parcelas grandes no se aprecia apenas la diferencia con las que se siembran con un laboreo reducido dando un pase o dos de grada. Con esta somera labor la tierra queda mullida para la buena germinación de la semilla y limpia de los brotes de las malas hierbas y quita también la germinación de los restos del cultivo anterior.


Como ahora todo se mide por los resultados económicos la ventaja que se logra por el menor laboreo, a veces no compensa el valor del herbicida total que hay que tirar si se quiere que desaparezcan las muchas plantas parasitarias, que en muchos casos, ahogan al cereal.
También se da el caso que cada año hay que aumentar la dosis no se sabe si el producto contiene menos poder herbicida, o que las plantas dañinas se van haciendo más resistentes.
Este enérgico insecticida total para poder aniquilar la gran variedad de plantas perjudiciales que brotan en los sembrados tiene que llevar una gran dosis de veneno que daña a cualquier planta que alcance.

Esto me sucedió en la huerta, pues harto de segar a guadaña toda la maleza que brota al no estar labrada, un año tiré este producto que ha dañado bastante a la raíz de los árboles frutales, cosa que no sucedía cuando tiraba un herbicida solo adaptado para quitar la hierba.

En varias revistas agrícolas que he leído se alaban las ventajas de la siembra directa, pero al menos en esta zona los resultados son mediocres, y tardará muchos años en desaparecer la costumbre inveterada de labrar la tierra, que ahora resulta fácil con los medios más sofisticados que tenemos.