sábado, 7 de febrero de 2009

CUDILLERO Y LUARCA

En la excursión de este día el guía nos puso en la disyuntiva de cual de las dos villas marineras nos gustaba más. La verdad que las dos son preciosas y no sabe uno con cuál quedarse, pero trataré de explicar, a mi modesto entender, las pequeñas diferencias que se pueden apreciar.
Cudillero es un conjunto de casas blancas que se aprietan en un pequeño valle, alrededor de su puerto pesquero. No he visto en ningún sitio el aprovechamiento del espacio mejor concebido. Sus calles serpentean por la ladera para que casi todas las casas tengan servicios de vehículos rodados.

Hasta el deje del habla de sus habitantes tiene un timbre especial, que les ha quedado de la lengua “pisueta” que dicen se hablaba no hace mucho en este pequeño rincón.
Tampoco es nada corriente, según cuentan, que en el año 1899 este pequeño pueblo de 4.200 almas tenía 143 tabernas, donde se arreglaba el mundo con muchos culines de sidra.
Sus historias y leyendas se remontan a los tiempos de los vikingos, de los que dicen descender. Su lengua “pisueta” era la que hablaban los marinos de origen bretón.
Esto, hábilmente tratado para la explotación del turismo, que es su mayor ingreso, con mucho tacto, no tienen inconveniente en dar al visitante un trato abierto, alegre, irónico y campechano según su procedencia.
Este pueblo se cerró tanto en sus tradiciones que a los vaqueiros, habitantes de las brañas y
algún vallecito bueno para pastos, se les prohibió casarse con gente del pueblo.
Era tal su fobia que les llamaban moriscos alpujarreños y moros de Covadonga. Hasta la iglesia, por temor a las represalias, para que no entraran en el templo, les daban la comunión en el atrio.


L U A R CA
















La diferencia más notable que en el pasado diferenciaba a estas dos villas marineras, es que Cudillero se dedicaba a la pesca de bajura, mientras que Luarca era más extensiva, por tener de tradición la pesca de ballenas.
Acaso esta modalidad de pesca haya influido en las gentes de Luarca a ser más abiertas y universales. También el diseño del pueblo es más extenso y su puerto puede resguardar a más y mayores embarcaciones.














Siete puentes tratan de unir su casco urbano, que divide el río Negro antes de su desembocadura. En sus monumentos y blasones se recuerda su pasado importante. Fue habitada por Celtas y Romanos. En la Edad Media disfrutó de fueros y privilegios, llegando a ser, por poco tiempo, capital del principado de Asturias.






















Fue cuna de hombres ilustres, pero sobre todo destaca el nombre de Severo Ochoa, Premio Nobel de medicina en el año 1959. Como recuerdo a su memoria, Luarca le dedicó un soberbio panteón en el centro de su magnifico cementerio. Este es sin duda el mejor que hemos visitado. Emplazado en una suave pendiente cara al mar, el inmejorable mármol blanco de sus panteones al atardecer se reflejada en las limpias aguas del Cantábrico.













Sólo puede compararse a este el cementerio de Montjuic de Barcelona por su posición, pero su mayor tamaño le priva del encanto que tiene el de Luarca.
Tiene varias iglesias pero la que más nos impactó fue una en la que se venera a un santo Cristo, que llaman el de los pescadores. Cuenta la tradición o leyenda que en cierta ocasión que los pescadores de ballenas regresaban de sus campañas en el Gran Sol, al pasar cerca de Inglaterra divisaron un gran Cristo de madera que flotaba sobre las aguas.
Con gran devoción lo subieron a bordo arreglando los desperfectos y peinándole una espesa peluca que cubría su rostro.
Rastreando en sus orígenes, se cree que cuando estalló la rebelión protestante en Inglaterra, varias imágenes católicas fueron victimas de escarnio, que en este caso fue la mofa de cubrir su rostro con una peluca de mujer.
Desde entonces todas las mozas luarqueñas que se casan, tienen a gran honor que sus cabelleras sirvan de recambio permanente a este Santo Cristo.

1 comentario:

Maripaz Brugos dijo...

Modesto, te agradezco a ti y a Raquel, el mensaje que me habeis hecho llegar, por la muerte de mi madre.

¡Muchisimas gracias !

Me he emocionado mucho, os lo agradezco de verdad ...

Un saludo para los dos