domingo, 27 de noviembre de 2011

ECOLOGÍA Y SALUD











Organizado por las Escuelas Campesinas de Palencia tuvo lugar el pasado 24 de Noviembre en Arenillas de San Pelayo un encuentro de todos los mayores de los pueblos de esta zona y pueblos agregados.















De verdad que por diferentes causas hacía muchos meses que no acudíamos a ellos. Se nota la gran vitalidad de esta agrupación, pues en el patio trasero de este antiguo monasterio han instalado un huerto ecológico con los cultivos tratados con el más moderno sistema, no utilizando productos químicos.










Según declaraciones de nuestra presidenta Tere, han logrado en esta campaña toda clase de hortalizas y frutos muy buenos, logrando conseguir tomates de casi un kilo y manzanas de singular tamaño.
En un ángulo del patio de entrada hicieron también un cobertizo donde se resguarda un horno al sistema tradicional, con hornija y campana hecha con adobes, que antes se llamaban de horno, con forma trapezoidal, para mejor formar el bajo arco de la campana.
Además de estas novedades el paso del tiempo parece que aumenta la necesidad de saludar y comunicarse con esta gran familia de mayores, que hemos logrado formar.
Estos encuentros mensuales nos sirven también de estímulo para llevar mejor las carencias que la vejez lleva consigo.












La entusiasta profesora de educación física, María, nos dio una amena e instructiva charla sobre la mejor manera de sobrellevar y enmendar en lo posible las muchas deficiencias físicas, que el paso de los años indefectiblemente deja en nuestro cuerpo.
Nos recomendó que nunca hiciéramos gimnasia en frío, sino después de dar un paseo u otro método adecuado, que pusiera nuestros músculos relajados para cualquier ejercicio.
Este debe de ser siempre suave y progresivo y en consonancia con nuestra edad, si no queremos que por exceso se convierta en perjudicial para nuestra salud.
Si la gimnasia es siempre beneficiosa en toda edad, mucho más en la nuestra para contrarrestar el acartonamiento, que la vida ociosa y sedentaria trae consigo.
Al final hubo demostraciones prácticas por parte de nuestra dinámica profesora y de algún entusiasta, que nunca falta.
Salimos muy contentos de la charla y con el buen propósito de hacer todo lo que nos había mandado María.
Con un buen refrigerio terminó este encuentro, viniendo satisfechos cada uno a nuestro pueblo.

viernes, 11 de noviembre de 2011

LA FIESTA DE LA MACHORRA





















Como muchos no entenderán esta palabra empezaré por explicar su significado y luego recordaré la gran tradición que existía en muchos pueblos de esta comarca por celebrar, a cual mejor, esta celebración.
El aprovechamiento de las hierbas y rastrojeras del campo fue siempre un complemento importante en toda explotación agrícola, a tal punto que no había pueblo que no tuviera varios rebaños de ovejas.












Como estos animales, normalmente, no se reproducen más que con una cría al año, es fundamental para la conservación del rebaño que haya los menos fallos posibles en la fertilidad de las hembras.
Este fallo, relativamente pequeño en el porcentaje del rebaño, es el que daba el nombre de machorra a la oveja que no podía parir un cordero y tenía que ser desechada.
Para no hacerlo precipitadamente, el buen ganadero esperaba al menos dos años para estar seguro de esta anomalía, tiempo en que la oveja, al no perder reservas con la cría, engordaba más que las demás, circunstancia que se aprovechaba para sacrificarla con óptimos rendimientos cárnicos para su consumo en la fiesta de la machorra.
Con cuanta añoranza me vienen a la memoria los recuerdos de mi adolescencia, pues desde muy antiguo se celebró en San Nicolás esta fiesta mitad pagana y mitad cristiana.

En la noche del Día de Todos los Santos se tocaban las campanas, como víspera de la conmemoración de los difuntos, muy recordados en aquellos tiempos.
La víspera se reunían los mozos para comprar una o dos ovejas que se mataba para que estuviese preparada para el día siguiente. Como pretexto para esta reunión se guisaban y comían como aperitivo los menudos de la oveja que eran la asadura, callos y patas.
La tarde del Día de Todos los Santos se la partía en trozos y se reservaba como un kilo del cuarto trasero, lo más cercano al rabo por lo que se llamaba “la raba". Dos mozos, en nombre de los demás, ofrecían al Sr cura este obsequio, como tributo o permiso para tocar las campanas durante la noche.
En esta ceremonia era cuando se pagaba la cuartilla, “la cuarta parte de un cántaro de vino” equivalente a cuatro litros. Pagué esta patente, junto a otros jóvenes de 16 y 17 años, para ser admitido entre los mozos del pueblo, con sus derechos y obligaciones.
Uno de los derechos era el de poder participar en lo que pagaba el padrino de boda, si la novia era del pueblo y el novio forastero, “por llevar la moza.”





















Como obligaciones principales de todo mozo era pagar a escote lo que cobraban los tamboriteros el día de la fiesta y llevarlos a comer por turno a sus casas.
Como novatada, los mozos entrantes tenían que ser ayudantes de los mayores, proveyendo de leña y los ingredientes, fregando al final los cacharros.
Se guisaba la carne en dos grandes cazuelas; y coincidía que los dos mozos que se encargaban de la preparación habían sido en la guerra cocineros. Doy fe de que habían aprendido bien el oficio, pues el guiso resultaba muy bueno.
Las mozas daban una vuelta por curiosidad y probaban el plato, y casi siempre se extrañaban de lo bien que lo hacían los mozos, pues en aquella época los hombres no cocinaban.
Estas dos cazuelas se colocaban sobre una mesa alargada y rodeada de bancos, en los que nos sentábamos; y, alargando la mano con el cubierto, pinchábamos las tajadas. Para llevar algún orden y que nadie abusara mientras se bebía, uno de los mayores ponía un trozo de pan dentro de la cazuela, lo que indicaba que se declaraba coto.
Si algún desaprensivo se aventuraba a seguir comiendo, una lluvia de cubiertos caía sobre su mano, además de la reprobación general. Una vez que se había bebido con tranquilidad, se quitaba el trozo de pan y se seguía comiendo.
Terminada de comer las primeras cazuelas, los novatos se encargaban de fregarlas, para guisar las segundas, que solían comerse a la media noche. Para matar el tiempo, unos jugaban a las cartas, otros contaban chistes y otros tocaban las campanas cada cierto tiempo.
Ya casi amaneciendo nos retirábamos a descansar a casa, pues al día siguiente no era festivo y había que trabajar.
En Moratinos también por aquellos años me han dicho que se celebraba esta fiesta con alguna pequeña variante.













Era tradición consumir un licor perfumado que se llamaba “membrillada”que procedía de la cocción de los membrillos para obtener su exquisito dulce casero tan apreciado. En estas fiestas de los santos coincidían con la recolección de estos frutos, que el tibio sol del otoño ponía a punto en su maduración. Esta es tan prolongada como los años de vida del árbol que los produce.
En los antiguos huertos familiares no podían faltar los viejos membrillos que algunos decían tener cien años. Es tal la fuerza y rusticidad de sus raíces que en algunos viveros se la usa como pie franco, donde se injertan toda clase de frutales con excelentes resultados.
También es muy decorativo, pues sobre el verde intenso de sus hojas destaca el color amarillo puro de sus frutos.
Pero volvamos a nuestra tradición, que con el paso de los años y la pérdida de juventud debido a la emigración, poco a poco fue languideciendo y terminó por no celebrarse.
Mas he aquí que el año pasado con muy buen criterio, dos entusiastas de Moratinos quisieron rehabilitarla, y con el apoyo unánime de todos se logró una fiesta muy animada que a todos nos gustó.
No importó que el tiempo estuviera desapacible, pues con unos plásticos se cubrieron los vanos del pórtico de la iglesia, que se convirtió en un amplio comedor, donde disfrutamos de la carne bien cocinada de una machorra, con varios complementos de postres, tartas y licores, que voluntariamente aportamos.














Como guardábamos un buen recuerdo, este año con el pretexto de celebrar la jubilación Manolo y Eduardo y sus quintas Leandra y Marina que pasan temporadas con nosotros, quisieron sumarse a la celebración, asumiendo la parte económica del gasto.
Este año tuvimos mejor suerte que el pasado, pues el Día de Todos los Santos estuvo espléndido por lo que en medio de la plaza se montó una mesa para unos cincuenta comensales.


























Esta gran concurrencia se debió a los que trabajan fuera y vienen estos días a visitar las tumbas de sus mayores pasando unos días con sus familiares.
¡Que sensación tan agradable se siente al saludar a todos los conocidos, que aunque sea por poco tiempo aumenta nuestro mermado censo de habitantes cotidianos y ver al pueblo rebosante de vida, como los mayores muchas veces lo recordamos con nostalgia!
Para no tener que comprar tanto plato desechable cada uno llevamos nuestro plato y cubierto. Se sirvió primero un abundante plato de carne con patatas, que me hizo recordar a los que antes se tomaban para desayunar en el tiempo de sementera.
Como habían preparado cuatro buenas perolas pudo repetir todo el que quiso. De segundo se puso chuletas a la plancha, hechas en la misma plaza, que resultaron muy buenas, pues habían tenido dos días de maceración.
Para que no faltara ningún detalle también se sirvió escarola y fruta para el postre. La repostería fue muy rica y variada según el gusto y arte de las vecinas que llevaron sus tartas de excelente calidad. Al final no falto el café y chupitos de diferentes licores.





















Como véis un convite en toda regla, que gustó mucho a los que por primera vez participaron, en especial a nuestros vecinos Daniel y Martina. Bruno participó además con una rica tarta de estilo italiano.
Esta comparación que he hecho de las dos fiestas, la de antes es un fiel reflejo del nivel de vida que entonces había, y que felizmente ha cambiado ahora en todos los órdenes de la vida.
Pero lo que se muestra inalterable en el tiempo es la innata necesidad que el hombre tiene de comunicarse con sus semejantes.

viernes, 4 de noviembre de 2011

CONFIRMACIÓN DE JÓVENES EN CISNEROS

El pasado 29 de Octubre el Sr. obispo de Palencia administró el sacramento de la Confirmación a 38 jóvenes procedentes de los pueblos que pertenecen al arciprestazgo de Cisneros y algunos más de otros pueblos.

















Como pocas veces se ve juntos a tantos jóvenes, reconforta comprobar el gran cambio que se ha realizado en esta última generación, tanto en lo físico, pues son altos y bien plantados, como en su educación general, pues todos los que leyeron alguna petición lo hicieron con muy buena entonación y oficio.
El primero que lo hizo fue mi nieto Víctor encargado de la presentación y saludo a los asistentes. También se confirmaron su hermana Esperanza y sus primos Alberto y Fernando con María, amiga de Esperanza de San Nicolás.












Como recuerdo les saqué una foto en conjunto con los demás confirmados y el Sr obispo, en la que los tres primos salieron bien, pero Esperanza salió casi tapada por la cara de su hermano Víctor. Para subsanar este fallo saqué a mis nietos solos con el fondo del retablo.














Por desgracia este grupo de jóvenes cierra un ciclo en la vida de este pueblo, pues después de ellos no ha nacido ningún niño en 16 años.
El Sr Obispo, de una estatura media, se sirvió de un escalón próximo y tuvo que estirar el brazo para ungirlos y darles el cachete cariñoso con que les despide.
Antes, como nos confirmaban más niños, nos asustaban con un latiguillo que decía: “Soy el obispo de Roma, para que te acuerdes toma.”
El simbolismo de este amable cachete creo que era para confirmar nuestra fe y hacernos soldados de Cristo, que como los soldados y caballeros antiguos recibían el ritual espaldarazo.


















La ceremonia se efectuó con buen orden según nos ensayó nuestro cura-párroco D. Gaspar y el Sr obispo dedicó una sentida plática a los confirmados y a todos los asistentes.
Esta bella iglesia realzó la ceremonia, pues su interior está lleno de verdaderas maravillas.















El artesonado central es majestuoso, al que acompañan los cimborrios de las capillas laterales con preciosos dibujos geométricos rellenos de buenas pinturas.
Grandioso es también el retablo central, dedicado a San Facundo y Primitivo, con varios niveles de pinturas, enmarcados en filigranas de madera policromada.
En un lateral preside el conjunto un crucifijo de gran valor.























En suma, otra joya más que tiene esta alargada provincia de Palencia de Norte a Sur.


Debemos sentirnos orgullosos de tener muchos monumentos de inestimable valor artístico. Procuremos promocionar todo este singular reclamo turístico, para que esta región sea más conocida y pueda salir de este letargo general que tanto daño nos hace.
Con la colaboración familiar de los confirmados y del pueblo de Cisneros se sirvió un vino español a todos los asistentes, que llenamos el amplio salón que el Sindicato Agrario tiene en su planta superior.
Con las primeras horas de la noche concluyó esta celebración, que por haber estado la iglesia en reparación, no se pudo celebrar antes.
Esta circunstancia ha contribuido a que el número y edad de los confirmados sea mayor, lo que ha ayudado mucho a que esta ceremonia resultara completa y muy emotiva, que será recordada con agrado por todos los asistentes

martes, 1 de noviembre de 2011

EL TRABAJO Y LA PRODUCTIVIDAD

















Estos dos conceptos son complementarios pero se diferencian en que el segundo es relativamente moderno y el primero es consustancial al hombre desde que permanece sobre la tierra.
Al trabajo se le ha considerado siempre como un castigo bíblico y como tal la condición humana ha procurado prescindir de él lo más posible.
Pero sin el trabajo no podemos atender las necesidades que nos impone nuestra propia existencia y se ha procurado con excusas mejor o peor planteadas que lo más duro de él lo haga otro.








Desde la más remota antigüedad existió la esclavitud, que no es más que la explotación del hombre por otro hombre. Aunque nos parezca la cosa más aberrante que pueda existir tardó muchos siglos en ser abolida de una manera general.
Aún hoy en día el interés de la clase dominante se resiste a perder sus privilegios y todavía en el África más profunda, la padecen doce millones de seres humanos.
En la vida moderna se usan métodos más sofisticados para poder eludir los peores trabajos, inventando muchas ocupaciones y empleos de cuello blanco que nos pueden parecer imprescindibles, pero que en el fondo no son más que excusas para mejorar nuestra vida.
Esto puede parecer muy radical pero se dan muchos casos que confirman lo expuesto.












Yendo a Palencia hace ya bastantes años, estaban renovando el colector de su Calle Mayor. En ambos lados de la zanja se apostaban no menos de diez señores bien equipados de cascos en sus cabezas y manos repletas de planos.
Picado por la curiosidad me acerqué a la zanja y no ví más que cuatro operarios que chapaban en el agua poniendo las nuevas tuberías.
No dudo que estas u otras obras requieran el asesoramiento técnico necesario, pero no en la proporción que allí se daba, pues eran el doble los asesores que los trabajadores.
Este abuso se ha llegado a generalizar tanto que la productividad de muchas empresas está por los suelos. España en un ranking de ciento cuarenta países ocupa el puesto ciento diez y nueve seguida de Italia con el ciento veintitrés y Grecia con el ciento veintiséis. Con la actual crisis las tres tendrán que hacer una reforma laboral a fondo, si quieren ponerse al día, suprimiendo muchos puestos de privilegio.
En cambio la pequeña Suiza ocupa el primer puesto pues, según me han contado un emigrante que estuvo allí, es gente muy trabajadora que a las cinco de la mañana ya están cuidando sus ganados. Después de un día de intenso trabajo, para aprovechar las largas noches invernales, las compañías relojeras les mandan las piezas sueltas de los relojes para que ellos las monten.










En cuanto a la duración de las horas de trabajo diré que hace años la implantación de las ocho horas supuso un gran avance para los trabajadores, pues suponía la reglamentación de las horas del día en tres partes, ocho horas para el descanso, ocho para el ocio y ocho para el trabajo.
Con el paso de los años para más comodidad y tener las tardes libres se va imponiendo en ciertos sectores la jornada continua.
Esta implantación creo que ha de tener menos aceptación que la anterior pues se está debatiendo volver a la jornada partida para aumentar la productividad.
En todo trabajo físico como el de la agricultura, la construcción, la minería y otros muchos la parada al medio día para comer y descansar es indispensable para reponer fuerzas y seguir rindiendo en la tarde como durante la mañana.



















Incluso en trabajos más intelectuales la jornada de ocho horas rígidas se harían insufribles, pues además de la media hora reglamentaria para tomar un refrigerio, las últimas horas son un continuo ir y venir a las máquinas expendedoras o a la cafetería.
Según mis hijos dedicados a la enseñanza las materias fuertes como matemáticas, física y química y otras, las tienen que dar por la mañana a primera hora, pues los alumnos en las últimas horas de la jornada continua ya no rinden como en las primeras.
Con esto se demuestra que la jornada continua no es tan provechosa como nos quieren hacer creer.
Las nuevas normas que se dictaron sobre el trabajo podían haber sido útiles pero de su buen uso se ha pasado al abuso, y cada ver son más las tretas que se inventan para escabullirse de él.
Tratando de poner freno a esto, el Estado y las empresas imponen mecanismos para corregirlo. Para evitar llegar tarde al trabajo se impuso el fichaje automático de entrada.
El uso de la ventanilla se quitó porque muchas veces la cerraban sin venir al caso, tomando un descanso adicional y convirtiendo la oficina en un pequeño casino.
La conversión de las oficinas abiertas cara al público tuvo efecto al principio. Hace pocos días que hice en Palencia unas gestiones y noté que, en especial en las últimas horas de la jornada, las oficinas pierden más de la mitad de sus funcionarios, quedando sólo uno o dos que tratan de cumplir el trámite lo mejor que pueden.

















Contra toda esta picaresca ya en 1901 un avispado norteamericano inventó la cadena de montaje con lo que el trabajador queda fijo en su trabajo, se deshumaniza y se convierte en un autómata.
Creo que con este método los patronos se pasaron de frenada, pues el hombre como ser viviente tiene sus necesidades ineludibles y nunca debe emparejarse con el mecanismo frío e incansable de una máquina.
Muchos comentaristas tildan a este método como trabajo basura y creo que no van descaminados.
Hace ya muchos años que vi la película Tiempos Modernos en la que el gran cómico Charlot hace una fuerte critica de este método. Sin apenas usar la palabra logra hacer reír y razonar al espectador conformando una película muy difícil de olvidar.












A pesar de esta controversia se ha llegado a formar una cantidad ingente de funcionarios, especialmente en la administración del Estado.
Muchos economistas sostienen que con la mitad de ellos se lograría los mismos resultados.
La Sra Cospedal ya lo ha demostrado suprimiendo de un plumazo 500 liberados sindicales.
Sobre esta palabra os puedo contar que hace ya unos cinco años en las vacaciones del Inserso coincidimos varias veces con un matrimonio muy majo de Palencia con el que tuvimos una buena amistad.
Contándonos nuestras vidas comentaban, con el natural orgullo de padres, que ellos tenían un hijo que se había colocado muy bien, pues en un matadero industrial donde trabajaba le habían nombrado liberado.
En aquellos años esta palabra me sonaba a chino, pues se había usado muy poco. Al venir a casa consultando libros me enteré que “liberado” era un agente del sindicato en la empresa, que para ejercer sus funciones se “liberaba” del trabajo pero no del sueldo, convirtiéndose en una carga para la empresa que tenía que pagarle, sin producir ningún beneficiov>








De estos oportunistas dicen que hay 50.000 en toda España de los que se podía prescindir como se ha hecho en Castilla la Mancha.
Hay también otros muchos organismos que tienen una función similar a otros. Esta duplicidad está haciendo mucho daño a muchos autónomos, que para legalizar sus empresas tienen que pasar por el calvario de lograr el permiso de todos estos funcionarios.
Estos, para testimoniar su cometido, muchas veces exigen requisitos descabellados fuera de toda lógica, que hacen trizas la ilusión de todo autónomo por abrir pronto el negocio.
Desgraciadamente sufrimos un caso en mi familia al abrir una clínica en Palencia. El amigo Bruno como ya he contado en la crónica de su albergue, sudó tinta para abrir su albergue y muy recientemente le pasa también a mi vecino Daniel para abrir el hostal que acaba de construir en Moratinos.
Muchos autónomos tienen que arriesgarse a abrir sus negocios sin tener todos sus papeles en regla, si quieren empezar pronto a recuperar su inversión.
Con una gran propaganda Castilla León nos quiere hacer creer que con la ventanilla única se acaban estos problemas, pero como habéis visto en estos casos todo sigue igual que antes.>

sábado, 22 de octubre de 2011

BAUTIZO EN MORATINOS























El día 16 de Octubre se celebró en este pueblo el bautizo de un niño nacido en el País Vasco, donde viven sus padres, al que se le puso el nombre de Asier que en castellano significa el primero.











Los familiares de aquí, con un deseo digno de elogio, han querido que se celebrase en Moratinos.
Seguro que la gente joven no recuerda la celebración de esta ceremonia, que hace muchos años que aquí no se daba.
Con la aportación de las familias González y Tejerina se organizó una ceremonia muy digna y vistosa que nos ha gustado a los mayores, por el recuerdo de cuando estas ceremonias nos afectaban personalmente.
Como eran muy frecuentes se establecía como una sana competición por hacerlas cada vez mejor.













Este bautizo tuvo también el aliciente de asistir el bisabuelo Francisco Tejerina, tradicionalmente llamado Paco en este pueblo, y que ya tiene 93 años. También nos acompañó la bisabuela Prudenciana Gutierrez familiarmente llamada Zana, natural de Terradillos, también con 90 años a sus espaldas.
Esta oportunidad no es fácil de alcanzar en estos tiempos, pues aunque la longevidad ha aumentado, la pereza de las parejas jóvenes en tener hijos alarga el tiempo de transición de una generación a la siguiente.
La alegría de saludar a mi compadre Paco creo que habrá sido mutua, pues coincidimos en sacar adelante a nuestras familias en aquellos tiempos difíciles en la que toda ayuda era necesaria.
Cuando me casé y vine a vivir a Moratinos la ayuda de Paco me fue muy útil para la buena integración con los demás vecinos que había entonces, y que por desgracia, la inexorable ley de la vida se fue llevando a todos de entre nosotros.
Si con todos los vecinos me llevé bien y facilitaron mi integración, el caso de Paco creo que fue especial por coincidir conmigo al casarnos con dos chicas del pueblo y sentir también como un pequeño vacío de adaptación, que con el buen comportamiento de todos pasó enseguida.
Creo también que fue un factor positivo cuando llegó la democracia y fuimos elegidos concejales de este ayuntamiento y desempeñamos juntos los cargos durante varios años.







Con la bisabuela Zana tuve también buena relación y también con su hermano Valeriano, vecino nuestro en Moratinos. Siempre admiré la firmeza y temple de esta mujer, que a pesar de haber perdido a su primer marido en un accidente y repetirse este también con un hijo, supo sobreponerse a estas sensibles desgracias y rehacer su vida con un nuevo matrimonio, teniendo el hijo que es abuelo del niño bautizado. Perdonadme si me he dejado llevar por la nostalgia de estos recuerdos y volvamos al bautizo.
Este, como gran celebración, fue anunciado la víspera con tirada de cohetes que se repitió en el mismo día antes de comenzar la misa.
La iglesia fue engalanada con centros y ramos de flores naturales. También se colocó para presidir la ceremonia un banco delante del altar, que ocuparon los padres con su hijo y los padrinos.



Por expreso deseo de sus abuelas la ceremonia bautismal se realizó en la hermosa pila tallada en piedra, que según opinión de un experto en arte, es lo mejor que tenemos en esta iglesia.




Nuestro buen cura D. Santiago también se esmeró en la preparación de la ceremonia, poco usual actualmente por la falta de niños. Tuvo también el buen detalle de regalar al neófito un sonajero hecho artesanalmente con mimbre, un libro de cuentos, que según dijo, sirviera para dormir al niño y espabilar a los padres y completó el lote con un balón para que jugara con los niños cuando fuera mayor.

En la iglesia, colmada de público, se respiraba un ambiente de grandes celebraciones, con la toma de fotos y entusiastas aplausos de los presentes al terminar los diferentes actos.
Al salir de la iglesia se tiraron para los asistentes los tradicionales caramelos mezclados con monedas.

















Con generosidad, las familias ya mencionadas nos obsequiaron con un vermut- refresco que ante la abundancia de público algunos tomaron fuera del centro, pues este no tiene capacidad suficiente para todos.

Los que nos juntamos para acompañar a estas familias agradecemos que nos hayan proporcionado un día especial, que rompió la monotonía imperante en estos pueblos.Todos los familiares e invitados se trasladaron luego a un restaurante de Sahagún donde se celebró el banquete.

Sólo me resta dar la enhorabuena a bisabuelos, abuelos y demás familiares. De manera especial a los padres que aunque tengan que vivir lejos de aquí, sepan inculcar en el pequeño el amor y recuerdo de los pueblos donde vivieron sus antepasadosos.











miércoles, 12 de octubre de 2011

MERCADOS O ESPECULACIONES

Al ponerme a escribir estas líneas me asalta la idea que este problema tan difícil está fuera de mis conocimientos.
Así pues sólo pretendo expresar unas ideas lo mejor posible, que con el paso de los años he logrado reunir.
















Según cuentan los historiadores, los primeros comerciantes prácticos que existieron fueron los fenicios. Arribaron a las costas del Mediterráneo occidental y fundaron la ciudad de Cádiz como punto estratégico tanto por dominar el Estrecho como centro desde donde expandir su influencia comercial en el litoral, donde también fundaron las ciudades de Málaga y Almería.
Sus relaciones con los iberos que habitaban ya estas tierras no debió de ser en principio muy amistosa pues cuentan que fueron perseguidos a muerte por los nativos.
Estos en su mente primitiva no podían entender que con sus nuevas teorías del trueque no producían nada y vivían a cuenta del trabajo de los demás.
Para poder entender esta postura debemos remontarnos a aquellos años en que los iberos vivían entregados a las duras faenas agrícolas para obtener su sustento con el cultivo de los cereales, olivos y vid.
Tuvo que ser un gran choque que de la noche a la mañana se presentasen unos señores que con sólo hacer el trueque de unas baratijas manufacturadas, se llevabasen los preciosos minerales de oro y plata que ya se extraían en Huelva.
Este primitivo razonamiento no deja de tener su lógica, pues a pesar de todos los pronunciamientos y necesidades modernas que se les quiera añadir, la esencia del comercio no es otra que beneficiarse de comprar a unos y vender a otros.
Este mecanismo que llevado con los debidos controles en márgenes y calidad ha contribuido en gran medida al avance de la humanidad, ha sido viciado por los especuladores que han logrado dominar los mercados para su exclusivo beneficio, sin tener en cuenta los costes de producción que son necesarios para lograr cualquier producto.
Esta manera de traficar con lo de otro se daba también a otro nivel en estos pueblos.















En uno de ellos había un señor que con un carro destartalado, tirado por una mula famélica, se plantaba en las huertas de Sahagún en la época de las lechugas y, como haciendo un favor a los hortelanos, llenaba el carro de ellas, pagándoselas a peseta la unidad.
Emprendía la marcha por la carretera de Saldaña y cuando llegaba a San Nicolás ya vendía la lechuga a dos pesetas, en Moratinos a tres pesetas, en Terradillos a cuatro y subiéndolas en esta proporción hasta llegar a Saldaña.
Si este especulador en pequeño ya sabía sacar partido con las lechugas que el pobre hortelano trabajaba en su huerta, no nos podemos extrañar que las grandes cadenas de distribución tengan un control férreo sobre los precios que manejan a su antojo.
Les tiene sin cuidado que los medios informativos de cualquier clase publiquen los precios de compra en origen y a cómo ellos los venden.
En la mayoría tienen márgenes de ganancia escandalosos, llegando a subir algunos el mil por ciento.
Este escandaloso abuso podría regularlo el Estado para que cada parte subiera su margen correspondiente, pero con la nefasta moda del comercio libre no hace nada para corregirlo. A demás de esto prohibe que cualquier productor pueda vender sus productos directamente al público no siendo en los mercados tradicionales que se están terminando en muchos lugares.
Como apoyo a esto os contaré el calvario que sufrió en Barcelona un amigo ganadero de esta zona.

















Por los años cuarenta y cincuenta la carne de lechazo era un lujo y se vendía poco. Resultaba mejor dejar las crías que llegaran a corderos y aprovechasen bien la espiga de la rastrojera con la que ponían más kilos de carne.
A primeros de noviembre era la fecha critica de venderlos, pues con la salida en celo de las ovejas ya casi no se les podía soltar con la totalidad del rebaño, pues las luchas por aparearse eran continuas y tan fuertes que se producía alguna baja.
Hubo un año que bajó la cotización de esta carne y tuvimos dificultades para venderlos antes de que se metiera el invierno, pues criarlos con pienso resultaba caro.
En vista de ello mi amigo, que tenía hermanos en Barcelona, se enteró del buen precio que pagaban a los corderos en el matadero municipal.
Ni corto ni perezoso alquiló un camión y allá se fue con ellos. Cuando llegó no pudo venderlos directamente pues todas las reses sacrificadas tienen que pasar por una endiablada maraña de entradores, asentadores, mayoristas y minoristas, que con sus buenas comisiones rebajaron tanto el precio, que si no quería volver para acá con ellos tuvo que dárselos a como quisieron pagárselos.

Después de pasar muchos contratiempos con los gastos del trasporte y demás zarandajas casi no cubrió gastos de esta valiente aventura.
Para mí esto del mercado libre no es más que un camelo, pues de verdad sería libre si todos sus componentes tuvieran las mismas oportunidades de competir, cosa imposible de conseguir pues la potencia económica y la ubicación de los mercados es siempre diferente.
Los que ya peinamos muchas canas hemos tenido la ocasión de comparar el mercado libre actual con el controlado que existió durante la dictadura de Franco.
Entonces el labrador cuando sembraba sabía el precio a que iba a vender su cosecha y su entrega asegurada en el Servicio Nacional del Trigo. También para los demás productos agrícolas se respetaban los contratos firmados con las fabricas que el Estado avalaba en todos los casos.
A pesar de que entonces no existía la PAC, el Estado daba estímulos para que los secanos se convirtieran en regadíos abriendo pozos o la roturación de terrenos baldíos, cuyas producciones de remolacha y cereales se pagaban a doble precio.
Aunque las comparaciones son odiosas, puedo asegurar que aquella época del mercado intervenido contribuyó al progreso de España tanto o más que esta de libre mercado que estamos padeciendo.













Desde los antiguos fenicios esto del comercio se ha complicado de tal manera que las instituciones como la Bolsa, los Bancos y las agencias de calificación, que parecen imprescindibles para el normal desarrollo de cualquier nación, han caído en manos de los especuladores internacionales, que se camuflan con el nombre genérico de los mercados.
Si no se toman pronto medidas serias para cortar su influencia, se puede decir que son los que mandarán, si no lo están haciendo ya, en el mundo, pues pueden arruinar a la nación que quieran por poderosa que sea.

viernes, 7 de octubre de 2011

RECORTES Y...RECORTES




















Como esto de los recortes está de moda y todos los cauces mediáticos nos bombardean día y noche con ellos, quisiera hacer una comparación de esta palabreja, que ha tenido a lo largo de mi vida significados muy diferentes.
Recuerdo con nostalgia, no exenta de ternura, los "recortes" que mi abuela Nicasia me daba, cuando se disponía a meter los quesos en salmuera y lavar el cincho para el día siguiente.












El cincho de esparto ha sido durante muchos años usado para la fabricación del queso, especialmente el doméstico.



















En él se introduce la cuajada cruda de leche de oveja, que después de escurrido en una bolsa y oprimido manualmente en el cincho, pasaba a la prensa o a recibir el peso directo de una buena piedra, que iban sacando los últimos residuos del suero.
Con esta presión una pequeña parte de la cuajada se escapaba por entre el cincho y la tabla que lo cubría, quedando adherido al queso un pequeño borde que había que quitar para la buena imagen de este y su manipulación posterior, como la salmuera y el secado.
Cuando coincidía que no estaba en casa, mi abuela siempre me guardaba estos recortes, pero cuando lo podía presenciar, creo que para aumentar mis reflejos, me mandaba que les fuera recogiendo en el aire según ella les iba recortando y me regañaba si alguno caía al suelo.
Como véis que grandes lecciones de enseñanza y cariño nos daban nuestros mayores, para que aprendiéramos a comportarnos en la vida, y que pasados los años se aprecian en toda su grandeza.
La palabra recorte, como habéis podido apreciar, siempre significa quitar lo que sobra en cualquier orden de la vida.
A este sobrante nocivo, a mi entender, se ha llegado por el afán de ayudar a nuestros familiares o amigos para obtener puestos de relevancia. Con este fin se han duplicado las plazas y destinos de manera incontrolada y el pago de estas nóminas gravitan sobre los presupuestos de una manera muy difícil de asumir en estos tiempos de crisis.
Esta tendencia natural de huir del trabajo y pasar la vida lo más cómoda posible, se ha puesto en evidencia a lo largo de muchas generaciones desde la más remota antigüedad.
La historia nos demuestra que las civilizaciones egipcia y griega fueron grandes en lo que duró su espíritu de trabajo y superación, decayendo cuando esto faltó.
En años más próximos, el Imperio Romano logró hacerse el amo del mundo, pero cuando las intrigas de sus gobernantes pretendían vivir todos del cuento, llegaron cuatro desarrapados, llamados los Bárbaros del Norte, que montaban los caballos a pelo, y sin más armas que su espíritu indomable de progresar, lograron desmontar al gran Imperio.
Y así podríamos seguir la historia hasta nuestros días. Para mi fue siempre un misterio cómo una nación tan poderosa como Estados Unidos tuviera una deuda astronómica y no tratara de aminorarla.


















Con la quiebra de uno de sus grandes bancos, se originó la crisis mundial que padecemos y han tenido que recortar drástricamente los gastos, incluido el de los vuelos espaciales, que fueron siempre su gran orgullo.
Acaso mi espíritu castellano de ahorrar me impida comprender cómo cualquier nación pretenda progresar endeudándose, pues el pago de intereses se lleva una buena parte del esfuerzo colectivo.
Este problema también existía en estos pueblos, pues conocí a labradores que malgastaron su vida trabajando en este rudo oficio y no fueron capaces de desempeñarse.
Siempre tuve presente el sabio consejo de mi madre cuando decía: Empeñarse era igual a sentar todos los días un molesto invitado a la mesa.
Con estas reflexiones tan radicales puede parecer, especialmente a los jóvenes que soy enemigo acérrimo del crédito. Nada más lejos de mi ánimo pues comprendo que siendo bien administrado es la savia que sostiene a muchas empresas y, que según esta montada la vida, parece imprescindible.








Vana pretensión la mía en lograr que esta inclinación de la gente por alargar el brazo más que la manga tenga un punto de equilibrio para el bien de todos.