domingo, 13 de diciembre de 2009

FINAL DE LAS CRÓNICAS ARGENTINAS



No debo cerrar esta crónica sin recordar la gran sintonía que ha existido entre los componentes de este viaje, pues parece que cuanto más lejos viajas más se fomenta la unión.



Intimamos particularmente bien con Roberto y su esposa muy dinámica, pues cuando cogía el carrito para mover el equipaje en el aeropuerto siempre tenía el detalle de traer otro para nosotros. Se da la circunstancia de que Roberto es hermano de D. Rubén, médico que algunas veces nos atiende con mucha solvencia, tanto en el dispensario de Villada como supliendo al titular de nuestro pueblo, D.Tomás.





Otro matrimonio con el que tuvimos buena relación fue el de Ciriaco y Carmen, de Segovia y retirados de magisterio. El es también aficionado a la poesía y me manifestó que le haría mucha ilusión que le publicara en mi blog un poema titulado El Sietemesino.




















Según mi mamá y mi tita
yo nací sietemesino
con una mancha de vino
en el revés de la pata
otro como un abrojo
y pa colmo en los antojos
seis dedos en una mano
se me irritan en los veranos
las dos niñas de los ojos.


Era lindo como un ternero
más dormilón que marmota
trompesador en las botas
si caminaba ligero
siempre el dedo al agujero
de la oreja o la nariz
de chiquito recibí
sendas palizas por mamá
por orinarme en la cama
de grandote e infeliz.

Si habré sido infeliz
que mi mujer la Jesús
sin conocerme dio a luz.
Me echaron la culpa a mí
y yo les dije que sí
a su mamá y a su tata
porque le vi en una pata
la misma mancha del vino
y pa colmo del destino
pulgas, piojos y garrapatas.

Muchos hijos he tenido
más o menos dieciocho
rubios, negros y morochos
y ninguno parecido
todos llevan mi apellido
¡Que semejante alegría
tan gaucha la negra mía
que aunque les parezca extraño
aunque yo falte tres años
cada año me da una cría!

Si habré sido dormilón
que a la hora de almorzar
mi mamá me iba a buscar
al altillo del galpón
mal hablado y en marrón
en mi rancho era un extraño
a pesar de ser uraño
y a que tuitos les desconfiaba
yo solito me bañaba
hasta dos veces al año.





















No debo tampoco olvidar a Dionisio buen amigo y conocido de mi hijo Carlos en Guardo, como recuerdo de este viaje acompaño su fotografía.

















Vaya nuestro agradecimiento junto a los guías nativos, a los del Club de los 60 por su asesoramiento durante todo el viaje. Debo resaltar sus diligentes gestiones en el Consulado y Embajada de España en Buenos Aires para conseguir la nueva documentación a un matrimonio al que le había desaparecido y que felizmente pudo regresar con todos nosotros.


Para que en futuros viajes se corrija debo manifestar el malestar general que originó el no estar dispuesto el hotel cuando llegamos, después de pasar 24 horas de viaje. Fallo que creo es fácil de enmendar con una programación más previsora.


Por nuestra parte quedamos satisfechos de haber hecho este viaje, que aunque parco en días, nos ha dado la ocasión de ver muchas cosas y modos de vida de este gran pueblo que habla nuestro idioma y que una mayoría de españoles contribuyó a fundar. Cierro el relato minucioso de este viaje que recordaremos por mucho tiempo

1 comentario:

Maripaz Brugos dijo...

Modesto, quiero desde aquí,enviarte a ti y a Raquel una cariñosa felicitación de Navidad. Os deseo que paseis junto al resto de la familia, unas felices fiestas y que el Año Nuevo,esté lleno de cosas buenas para todos.

Un fuerte abrazo y mi amistad y cariño.
Maripaz