
Frente a nuestra puerta una acacia había
que, pasados los años, no quiso brotar.
Con mucha pena hubo que quitar
y en el mismo sitio un árbol nacía.
Plátano loco de plantón traía.
Fue tanto el esmero que puse al plantar
que a los pocos años le pude podar
y su buena sombra a todos servía.
Un camión un día tu rama desgajó,
vendándola bien la herida curó.
Contentos estamos de verte crecer.
Testigo que fuiste de nuestro quehacer
Cuando pase el tiempo y ya aquí no esté
sigue dando sombra a los que yo amé
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